Tras más de 20 años llevando a cabo su trabajo a la perfección, un telescopio espacial de la NASA está a punto de caer en la Tierra y quemarse en su atmósfera. Esto sería muy grave, tanto por la posibilidad de que se generen escombros descontrolados como por la pérdida del trabajo tan valioso que está llevando a cabo este instrumento. Por eso, la agencia espacial estadounidense ya se ha aliado con una empresa privada para lanzar al espacio una nave capaz de cazar el telescopio y enviarlo a una órbita más segura.
Fechas clave. El protagonista de esta historia es el Observatorio Neil Gehrels Swift. Según las últimas mediciones, realizadas en noviembre de 2025, hay un 50% de riesgo de que este telescopio salga de su órbita y caiga en la Tierra en junio de 2026. Además, el riesgo asciende a un 90% para antes de 2027. Por ese motivo, la NASA ha concedido 30 millones de dólares a la empresa Katalyst para que desarrolle una nave robótica capaz de captar el telescopio y subirlo a una órbita más segura. La nave se llama LINK y su desarrollo va viento en popa, aunque aún no hay fecha de lanzamiento.

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El cazador cazado. El Neil Gehrels Swift fue enviado al espacio en 2024 para captar y estudiar los estallidos de rayos gamma. Desde entonces ha aportado información muy útil; pero, por desgracia, esto podría cambiar pronto.
Una atmósfera atenuada. El problema reside en la atenuación de la atmósfera terrestre. Cuando viajamos al espacio, esta no desaparece de golpe, sino que se va atenuando poco a poco. Esa atmósfera tan débil tiene la capacidad de ralentizar las naves y enviarlas a una órbita más baja. Si a esto se suman las tormentas solares, capaces de hinchar la atmósfera, se produce una gran resistencia aerodinámica. Actualmente estamos en un ciclo de gran actividad solar, que alcanzó su pico en octubre de 2024. Posiblemente, esto llevó al telescopio al límite, colocándolo en una órbita inestable, de la que podría salir en cualquier momento.
Trabajo contrarreloj. La NASA y Katalyst están trabajando a contrarreloj para lanzar la nave LINK a tiempo. Pero, mientras tanto, el telescopio debe aguantar. Por eso, se ha procedido a apagar algunos de sus instrumentos y modificar sus operaciones, con el fin de minimizar su consumo de energía. Esto ha permitido reposicionar sus placas solares y, con ello, reducir su resistencia. Más tarde o más temprano esto no será suficiente, pero al menos se puede ganar algo de tiempo hasta que se pueda llevar a cabo el lanzamiento de LINK.
A falta de plataformas terrestres, bueno es un avión. Para poder cazar este telescopio en la órbita en la que se encuentra, es necesaria una conformación de lanzamiento que no está disponible en ninguna de las plataformas de las que dispone la NASA. Por eso, está planeado lanzar la nave directamente desde un avión. Así, se puede ajustar mucho mejor la trayectoria. En definitiva, este será un hecho único en la historia. Jamás se ha cazado un telescopio al vuelo. De momento tendremos que esperar, pero estaremos muy pendientes de las fechas de lanzamiento.
Imagen | NASA
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La noticia
Misión de rescate in extremis: el plan de la NASA para capturar un telescopio que se cae antes de que se queme en la atmósfera
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
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