No importa lo bueno que sea un móvil, todos tienen un punto débil que termina marcando nuestra experiencia: la batería. Justo cuando más necesitas el teléfono, cuando estás a punto de matar al jefe del nivel, va el móvil y se apaga por falta de energía. El porcentaje de carga es agónico. Y pocas soluciones existen aparte de crecer en capacidad. Es justo lo que han logrado las baterías de silicio-carbono. Pero no es suficiente: hace falta otro componente clave.
El controlador de energía. Este chip es el que se encarga de regular la entrada de potencia desde el cargador, es el que monitoriza constantemente el consumo y puede controlar ese gasto a fuerza de colaborar con el sistema para economizar recursos. Es tan importante, que el chip de energía o PMIC (Power Management Integrated Circuit) se ha convertido en la siguiente frontera para los fabricantes de móviles que desean mayor independencia.

Chips de gestión de energía de Xuiami: Surge G1 y Surge P1. Imagen de Xiaomi
Como descubrió el medio chino EE Times, especializado en la cadena de suministros industrial, Xiaomi y OPPO han invertido en un fabricante de chips destinados a la gestión de energía en dispositivos electrónicos. Ese fabricante se llama Guangdong MicroPowerChip y lleva en el negocio desde 2021. Es un reflejo de lo joven y madura que es la industria china: en solo cinco años la empresa ya está sobresaliendo en el negocio de semiconductores.
Por qué es importante. El PMIC es un chip vital para cualquier móvil, ya que se encarga de gestionar todo lo relacionado con la energía. Es como un corazón que debe bombear la sangre (energía) por todo el cuerpo del teléfono. La configuración del chip afecta a todo el móvil, tenga la potencia que tenga.
Con una memoria RAM cada vez más colapsada, y una industria de semiconductores que está migrando su producción hacia todo lo relacionado con la memoria, que los fabricantes de móviles tengan independencia en chips es de vital importancia para controlar todo su proceso de fabricación. Los chips de gestión de energía quizá parezcan menores, pero es una industria que mueve más de 44.000 millones de dólares según analistas.

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De mayor capacidad de las baterías a mejor gestión. Puede que el silicio-carbono esté ampliando la densidad en las baterías, pero no todo es reventar a mAh: también hay que encontrar la manera más eficiente de consumirlos. Ahí es donde entra el PMIC: que Xiaomi y OPPO inviertan en un fabricante de estos chips les permitiría no solo reservarse parte de la producción, también asegurarse procesadores completamente adaptados a sus necesidades.

Cip de energía Supervooc S. Imagen de OPPO
Los PMIC han sido el centro de la innovación para varias marcas, incluidas Xiaomi y OPPO. La primera desarrolló su propio chip de gestión de energía, el Surge P1 y G1, igual que la segunda, que posee el Supervooc. Honor dispone del E1, estrenado con el Honor Magic6 Pro, y Huawei fue pionera en el mercado chino: HISilicon ya diseñaba sus propios chips de energía en la era Kirin. Otro movimiento importante lo protagonizó Apple: se llevó el equipo entero de PMIC de su proveedor, Dialog, por 600 millones.
No es un chip de ficha técnica. Nadie va a comprar un móvil porque lleve un PMIC mejor, igual que nadie compra un coche por el alternador. Pero la próxima vez que el teléfono aguante hasta el final de la partida, la diferencia no estará en la capacidad de la batería, sino en un chip diminuto del que no suele hablar ni el propio fabricante. Importa tanto, que el movimiento de Xiaomi y OPPO demuestra algo muy importante: buscan asegurarse esos chips.
Imagen de portada | Iván Linares
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Hacer baterías más grandes no es la única solución para que el móvil dure más: Xiaomi y OPPO han encontrado el modo
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Iván Linares
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