2026 nos está dejando un verano insoportable, digno de olvidar. España sufre una catástrofe forestal sin precedentes: Educación Forestal dibuja este escenario dantesco, sumando ya 43 Grandes Incendios Forestales (GIF) según el último recuento del Miteco, actualizado el 12 de agosto. Es decir, fuegos que superan 500 hectáreas. La media actual supera los 50.000. La superficie calcinada ronda ya las 226.000 hectáreas según el balance oficial del Ministerio para la Transición Ecológica, aunque la estimación satelital de EFFIS la sitúa en 265.457 hectáreas. Ambas cifras superan ya el total registrado en todo el año 2025 (189.379 hectáreas), un récord absoluto que confirma la magnitud del desastre.
Los satélites de Copernicus muestran la península teñida de negro oscuro. Un hilo viral desgranó la magnitud del desastre. Sufrimos una sequía extrema, la maleza seca cubre el suelo y el abandono rural vació los campos de pastores y ganado. En Xataka analizamos el fenómeno de los fuegos de sexta generación, aquellos que crean su propio clima, escapan a cualquier control humano, las tácticas tradicionales fracasan y el agua de los helicópteros se evapora antes de tocar el suelo. Pero en fin, sobran los motivos y faltan soluciones.
Arde el Pirineo, tal y como predijeron. Un estudio científico de 2021 trazó una radiografía orográfica donde apuntaba las variables exactas para sufrir incendios colosales en esta cordillera. Al analista forestal Marc Castellnou le tildaban de asustaviejas cuando pronosticó un megaincendio capaz de arrasar el Prepirineo entero —calculó 300.000 hectáreas fulminadas—. La situación actual no dista tanto de esa postal.
Ávila y Madrid, más de 80.000 hectáreas. Todavía se carece de cifras definitivas. Comenzó en Burgohondo, siguió en San Martín de Valdeiglesias y Villa del Prado, se originó por uso no autorizado de maquinaria pesada y arrasó decenas de miles de hectáreas entre las tres provincias. Fernando Grande-Marlaska lo consideraba «el incendio más importante y más agresivo de la historia de España». Este incendio motivó, el 23 de julio, la primera declaración de emergencia de interés nacional por incendios forestales en la historia de España, al amparo de la Ley 17/2015 del Sistema Nacional de Protección Civil. Antes de este caso, el mecanismo solo se había activado una vez: durante el apagón general de 2025.
Huelva, 38.000 hectáreas. Niebla protagonizó el mayor incendio de la historia de Andalucía, con un fuego que cabalgaba libre por la sierra, destrozó alcornoques autóctonos, puso en jaque a la cigüeña negra, una especie en grave peligro de extinción, se saltó los cortafuegos naturales y afectó a núcleos de Huelva y Sevilla. Más de 1.000 efectivos desplegados, 21 autobombas, 18 máquinas pesadas y hasta 33 aeronaves fueron necesarios antes de lograr su estabilización, tras once días de emergencia, según datos recientes.
Zamora, más de 11.000 hectáreas. El gran incendio zamorano de este verano se llama Fermoselle, no Sierra de la Culebra. Se declaró el 29 de julio en el Parque Natural de Arribes del Duero, cerca de la frontera con Portugal, y en 24 horas quemó cerca de 11.000 hectáreas con un perímetro de 75 kilómetros. Obligó a evacuar catorce localidades y a confinar otras dos, incluida la propia Fermoselle o Castromil. Sufrió una reactivación días después cerca de Mámoles, y quedó estabilizado en 11.134 hectáreas. Y volvieron a formarse nubes pirocumulonimbo en varios de sus frentes activos. Esta anomalía térmica ocurre cuando el calor extremo de las llamas crea una tormenta propia, un colapso que puede desembocar en vientos huracanados y en un incendio de copas, explosivo y veloz. Se sigue investigando la causa.

Valencia, 10.000 hectáreas. En la misma Valencia de los estratégicos cañones de agua se da otro de los grandes desastres del verano. Comenzó el 25 de julio en La Vall d’Uixó (Castellón), posiblemente intencionado, y llegó a afectar a más de 80.000 personas entre desalojados y confinados en 21 municipios. Se cumplió la regla del 30-30-30 (grados, viento y humedad) y se superó, porque se alcanzaron los 42 grados, vientos de 50-60 kilómetros por hora y apenas un 15% de humedad. Protección Civil evacuó varios municipios de madrugada y se perdieron extensos cultivos de almendro y olivo. La ceniza llegó incluso a las playas de la capital, a unos 100 km de distancia.
San Juan de la Peña se salvó por los pelos. El incendio de Las Peñas de Riglos, en Huesca, va camino de las 20.000 hectáreas quemadas y más de 1.000 evacuados. El de La Mierla, en Guadalajara, arrasó más de 32.000. Junto al de Burgohondo y San Martín de Valdeiglesias (Ávila y Madrid, respectivamente), los tres se situarían en el ranking de incendios con más superficie quemada desde 1968.
Y tampoco olvidemos los catorce fallecidos en Los Gallardos, Almería, que se acerca peligrosamente al récord negro de nuestra historia: los veinte fallecidos en 1984 en La Gomera. Según José Ramón González Pan, vocal del Colegio Oficial de Ingenieros Forestales, esta situación no se puede explicar únicamente por el cambio climático: «No hay que echarle la culpa solo al cambio climático. Ha habido muchas negligencias».
Imagen de portada: https://edu.forestry.es/p/gif2026.html
En Xataka | El mayor incendio de la historia de Madrid arrasó 28.000 hectáreas. Excepto una mancha verde donde pastan siete bisontes
En Xataka | Este mapa te muestra todos los incendios activos de España en tiempo real, y puede avisarte si hay uno cerca de tu casa
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La noticia
El mapa para entender hasta qué punto este verano ha sido terrorífico para España en materia de incendios
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Isra Fdez
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