Un chef de Nueva York ha hecho algo con su coche Smart: convertirlo en una pizzería con hornos que factura 12.000 dólares al mes

Un chef de Nueva York ha hecho algo con su coche Smart: convertirlo en una pizzería con hornos que factura 12.000 dólares al mes

En las calles de Nueva York puede verse (casi) de todo, pero a pesar de eso y de que sus ciudadanos están acostumbrados a encontrarse con negocios que tiran de inventiva para diferenciarse de la competencia, es casi imposible no fijarse en la pizzería Pizza Pod. El motivo es simple: a diferencia de los miles de restaurantes italianos que trabajan en la ciudad, Pizza Pod opera en solo unos centímetros cuadrados, el espacio que abarca el maletero de un vehículo Smart.

Si suena extraño es porque (efectivamente) la propuesta gastronómica del chef Bradley Alvelo es una de las más peculiares de toda la Gran Manzana.

¿Un Smart pizzería? Suena a oxímoron, pero eso es Pizza Pod: una pizzería que opera dentro de un Smart. El mismo espacio en el que otras personas tienen dificultades para meter la compra de la semana le sirve a su fundador, el cocinero Bradley Alvelo, para elaborar decenas de pizzas al día. Lo más interesante es que Pizza Pod no es un food truck al uso. Su dueño no dispone de una furgoneta, caravana o camioneta, solo del maletero de un Smart Fortwo de dos plazas.

@pizzapodnyc

Loading up the Pod. NYC’s smallest pizzeria stays busy 🍕🔥 #pizzapodnyc #nycpizza

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¿Cómo es posible? Tirando de imaginación. Alvelo se las ha ingeniado para encajar en un espacio minúsculo dos hornos que funcionan con un generador y todo lo necesario para elaborar sus pizzas: la masa, los ingredientes, las cajas de cartón y todas las herramientas que necesita para cocinar, lo que incluye frascos, espátulas, tuppers, bandejas y botes. El único mobiliario extra que usa, más allá del coche, es una silla, una mesa y una sombrilla que lo protege del sol.

¿Y cómo se las apaña? Con algo de ayuda extra. Aunque el Smart es la pieza clave del negocio, en realidad Alvelo realiza parte del trabajo antes de sentarse tras el volante del coche o abrir el maletero. Por ejemplo, las bolas de masa las elabora previamente en una cocina industrial y las deja fermentar durante 72 horas. Una vez están listas, las carga en el maletero para preparar sus pizzas. 

Como almacenar alimentos frescos o limpiar loza en un Smart resultaría inviable, Alvelo recurre también a una empresa que ofrece servicios de refrigeración.

¿Un poco complicado, no? Tal vez lo parezca desde fuera, pero llega con echar un vistazo a las cuentas de Alvelo en TikTok o Instagram para comprobar que se las apaña bastante bien. Hace unos días él mismo relataba a la CNBC cómo gestiona su trabajo con los hornos e incluso las ventajas que tiene su peculiar restaurante Smart, «la pizzería más pequeña de NY», reivindica.

«Cuando aparco frente a una cafetería, una vinoteca o una cervecería con la que colaboro, o cuando llego a una feria callejera o un evento privado o corporativo, la mayor parte de la pizzería ya está allí. Coloco una mesa, extraigo las bolas de masa que he preparado en una cocina industrial fuera del local y que he dejado fermentar 72 horas, y traigo otros ingredientes, con los que soy muy exigente».

@pizzapodnyc

This isn’t just a Smart Car it’s years of late nights, big dreams, and proving you don’t need a storefront to build something people remember. Thanks to @BOWI Clothing for telling the story. #PizzaPodNYC #SmallestPizzeria #NYCFood #entrepreneur #StreetPizza

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¿Qué ventajas tiene? Utilizar un Smart hace que el trabajo en cocina sea casi una performance que atrae a los curiosos, incluso en una ciudad tan cosmopolita como Nueva York. «A veces pienso que la puesta en escena es un poco como la de un circo o un acto de magia y que yo soy el mago que saca las pizzas calientes y aromáticas de un coche diminuto. ¡Tachán'», bromea el cocinero. 

A ese efecto magnético le añade la proximidad con los clientes, una ventaja a la hora de fidelizarlos. «La gente se acerca y pregunta. Los niños observan como metemos las pizzas en el horno, los clientes nos hablan mientras cocinamos».

¿Es buen negocio? Difícil saberlo, pero Alvelo ha compartido algunos datos que sugieren que factura lo suficiente como para sacarse un sueldo a fin de mes. Según detalla en CNBC, entre marzo y agosto generó alrededor de 24.000 dólares en ventas brutas abonadas con tarjetas. Dado que Alvelo calcula que el 65% de sus pizzas se pagan en efectivo estima que factura 12.000 dólares mensuales.

Claro está, eso son los ingresos brutos, a los que deben restarse los costes de materiales, energía, combustible, permisos y las demás facturas que debe abonar para poner en marcha Pizza Pod. Trabajar en un Smart también exige que tire a menudo de imaginación. «Algunos días no solo soy el chef, sino el repartidor, lavaplatos, mecánico, vendedor, contable y el encargado de las redes».

¿Por qué lo hizo? En el artículo que publicó en la web de la CNBC relatando su caso, Alvelo recuerda que lleva casi toda su vida trabajando en la restauración: de adolescente ya se dedicaba a pelar patatas al salir de la escuela y con el tiempo se formó como chef en el Culinary Institute of America, lo que le permitió cocinar para organizaciones tan prestigiosas como la Bolsa de Nueva York o la NFL. Sin embargo asegura que ese trabajo no acababa de llenarle a nivel personal.

«Cocinar empezó a parecerme algo menos personal. En la restauración corporativa puedes preparar una comida increíble para algunas de las personas más poderosas del mundo y nunca llegar a verlas disfrutar. Me di cuenta de que echaba de menos esa conexión. Quería tomar las decisiones, crear algo que la gente recordara y ver cómo todo cobraba vida ante mis ojos», relata. 

Otros artículos aseguran que Alvelo decidió montar Pizza Pod cuando, con 38 años, se quedó en el paro solo unos meses antes de convertirse en padre.

Cochepizzeria

¿Sí, pero por qué un Smart? Esa pregunta queda botando, aunque hay algo evidente: en Nueva York hay muchos food truck y muchísimos puestos de pizza, pero resulta mucho más difícil encontrarse con uno montado en el maletero de un Smart con dos plazas que además está pintado de color verde brillante. 

Con esa apuesta arriesgada Alvelo ha logrado destacar, diferenciarse. La mejor prueba es que le han dedicado artículos medios como la CNBC, ABC7 NY, Secret NYC. También se ha colado en la prensa extranjera. Solo su cuenta de Instagram suma 15.000 seguidores. Al trabajar en un Smart la inversión inicial que tuvo que afrontar también fue razonable. Algunos medios hablan de 1.800 euros.

¿Y ahora, qué? Alvelo tiene claro que si quiere que su pizzería se consolide y tenga futuro no puede jugar solo con el factor sorpresa. Necesita que sus platos fidelicen al cliente. «Nunca quise que Pizza Pod triunfara solo por el coche. La pizza tenía que ser lo suficientemente buena como para que la gente volviera». 

De momento su carta incluye varias opciones que van de los 16 a 20 dólares y cuenta con una propuesta estrella: una pizza elaborada (entre otros ingredientes) con pepperoni y guayaba que homenajea sus raíces puertorriqueñas.

Imágenes | Instagram y Pizza Pod

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Un chef de Nueva York ha hecho algo con su coche Smart: convertirlo en una pizzería con hornos que factura 12.000 dólares al mes

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por

Carlos Prego

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