Al inicio del nuevo milenio, Nortec Collective transformó los sonidos tradicionales del norte de México en algo nunca antes visto: una fusión entre la música regional y ritmos electrónicos que definió a toda una generación. La combinación de “norteño” y “techno” dio origen a Nortec, un movimiento cultural que mezcló los vibrantes acordes del acordeón y las potentes tubas de la música banda con beats experimentales y para la pista de baile. Pero lo que surgió no fue solo un nuevo género: fue una identidad sonora, una colisión entre pasado y futuro que encapsuló el espíritu de Tijuana.
Aunque Nortec Collective empezó como un colectivo entre DJs/productores y artistas visuales de Baja California, su impacto global llegó de la mano del dúo formado por Ramón Amezcua (Bostich) y Pepe Mogt (Fussible). Con su visión innovadora, Bostich + Fussible llevaron el sonido, la esencia y la imagen de Nortec más allá de los clubes de Tijuana, hasta escenarios como Coachella (2001 y 2015), Cirque du Soleil, los Juegos Panamericanos de 2011 y shows en Japón, Brasil, Francia y Argentina. En el camino, colaboraron con ídolos como Morrissey, Beck, Tom Tom Club y Kraftwerk. Su emblemático álbum Tijuana Sessions, Vol. 3 (2005) les valió dos nominaciones al Latin Grammy.
Desde el principio, la obra de Nortec desafió las convenciones, subvirtiendo los estereotipos sobre la identidad mexicana — como el tropo extranjero del charro pistolero con una camisa de marihuana en una Tijuana sin ley — mientras exploraba nuevos terrenos artísticos. Su influencia no solo se siente en la música, sino también en la academia y el arte, impulsando estudios críticos como Paso del Nortec: This is Tijuana! (2004), de Jose Manuel Valenzuela, y Nor-tec Rifa!: Electronic Dance Music from Tijuana to the World (2008) de Alejandro L. Madrid. Más recientemente, han sido el tema de un capítulo en el libro Con sus charros cibernéticos: Un paseo por la música electrónica en México (2024) de Juan Antonio Vargas Barraza.

Hoy, los ecos de la obra de Nortec se reflejan en el auge de los electro corridos, un movimiento que difumina fronteras entre géneros, liderado por artistas como Fuerza Regida (cuyo álbum de Jersey corridos Pero No Te Enamores marcó tendencia), DannyLux (“House of Lux”), Codiciado (“Gabachas”), Grupo Marca Registrada, Luis R. Conriquez y Los Esquiveles. Incluso esta semana, SoundCloud destacó el creciente impacto del movimiento entre los oyentes, un testimonio de la relevancia duradera de la fusión que Nortec originó.
Ahora, 25 años después del lanzamiento de su primer proyecto como Bostich + Fussible, el dúo sigue celebrando su legado mientras suma nuevos hitos. El mes pasado, su sencillo “Tijuana Sound Machine”, parte de su álbum del mismo nombre nominado al Grammy en 2008, recibió la certificación de doble platino por AMPROFON en México. Con presentaciones este año en festivales como Vive Latino, Pa’l Norte y Festival Arre, han demostrado que su influencia sigue resonando, no solo para ellos, sino para la fusión revolucionaria que cambió la manera en que escuchamos e imaginamos la música mexicana.
Fussible: Nortec Collective comenzó como colectivo en el 99. Ramón y yo ya habíamos estado haciendo música electrónica desde los 80, explorando géneros como industrial, breakbeats, EDM y house. Aunque nuestras trayectorias eran distintas, a mediados de los 90 sacamos un alias que se llamaba Monitor, que tenía que ver con rollos más de electrónica experimental con un poco de breakbeat.
Ni a Ramón ni a mí nos gustaban las norteñas, ni la banda, porque crecimos con otras influencias. No porque tuviéramos algún prejuicio en contra de esa música — la escuchábamos en las fiestas familiares, y en Tijuana es muy común. Pero cuando creces con una electrónica que venía por medio de la frontera, en ese entonces estaciones de radio, o en las tiendas de discos — nuestra pasión era la electrónica, esa era nuestra influencia.
A raíz de ahí, tuve la oportunidad de conseguir unas cintas de música norteña con tarolas y trompetas por bandas locales. Esos grupos hacían demos para conseguir trabajo en los bares y salones nocturnos de la ciudad de Tijuana. Ellos grababan covers de Los Tigres, del Recodo, Intocable, a su estilo, hasta una norteña de los Beatles en español. Al experimentar mezclando sus grabaciones con ambient techno sonidos, el track “Ventilador” nació, dándome una idea para un proyecto completamente nuevo.

Al principio, Ramón, un poco escéptico, pensó que era una broma. Le conté que podíamos hacer algo con eso. Más que nada era la búsqueda de identidad, una oportunidad de hacer algo diferente para cambiar, pero nada más para un proyecto. Entonces, Ramón saca “Polaris”, luego sale “Trip to Ensenada” [de Fussible] y “Tijuana Bass”. Eso definió las bases.
Teníamos varios amigos músicos que estaban haciendo música electrónica en Tijuana. Hicimos una convocatoria para ver si querían participar bajo ese mismo esquema y utilizar los samples que había conseguido. Sin embargo, muchos lo tomaron como broma, o realmente no les interesaban. Pero, algunos con experiencia en producción se apuntaron. Tuvimos a Terrestre y a Plantón de Ensenada, que venían con una escuela muy avanzada de electrónica y jazz, hasta de rock. Por otro lado, estaba Hiperboreal y Panóptica, que estaban en sus rollos. También se suman los diseñadores Jorge Verdín (Clorofila) y Fritz Torres en la parte musical y en lo visual.
Cuando lanzamos los primeros tracks, un DJ de Tijuana, Tolo, decidió destinar su presupuesto, originalmente planeado para un vinilo de música house, en el primer vinilo de Nortec. Así es como despega todo, con canciones hechas y un colectivo. Era el nacimiento del colectivo Nortec.
Ramón y yo teníamos más material, sacamos un primer disco, Bostich + Fussible Remixes, que salió en [la disquera] Opción Sónica a principios del año 2000. Por eso son los 25 años. Las presentaciones como colectivo terminaron en el 2006, 2007. Hubo una última presentación con todos. Sin embargo, cada quien sacó sus álbumes por su lado. Pero Bostich y Fussible regresa con su disco Tijuana Sound Machine en 2008. Fuimos creando más y encontramos esa fórmula de trabajar y hacer presentaciones.
Quedamos en hacer una historia en base a ese auto [de la portada del álbum]. Fue cuando se armó esa trilogía de este auto clandestino que no sabe si vuela, si trafica indocumentados o cosas ilegales, o si trafica discos. Sus llantas son bocinas y adentro hay un fantasma norteño. Es un diseño a cargo de Fritz y que fue nominado también al Latin Grammy por mejor diseño [de empaque].
Bostich: Cada uno de los discos ha reflejado esa realidad [tijuanense]. Al principio, la primera portada de Nortec, un norteño digitalizado tenía que ver mucho con el concepto de la música. Era una deconstrucción a través de tecnología, de un sonido que era totalmente regional y local. Aunque la norteña y la banda no sean originalmente de Tijuana, es la música con la que crecimos en nuestra ciudad.
Durante la época de Tijuana Sound Machine, Tijuana era una ciudad súper violenta. Era necesario que no tuvieras tu nombre en los directorios telefónicos para evitar ser rastreado o localizado. Mucha gente se salió de la ciudad. Había muchos secuestros, y eso se reflejó de manera en los temas de los discos, como “Retén” y “Akai 47”.
Bulevar 2000 (2010) tiene que ver con una carretera de nuestra ciudad, que se hizo para el crecimiento de la ciudad, pero terminó siendo una donde había muchos asesinatos, muchos encobijados que tiraban ahí. Curiosamente, cuando había búsquedas de internet de “Bulevar 2000” en Google o en los buscadores acerca de Tijuana, eran puros actos violentos. Pero cuando salió el disco de Bulevar 2000, la gente empezaba a ver en las primeras páginas el disco o referencias a Nortec, lo que ha sido un reflejo total y ha cambiado muchísimo.
El último disco De Sur a Norte (2022), [refleja] la realidad que vivimos hoy en Tijuana, en donde ya no es una ciudad con una identidad propia. O sea, ya todo está bien conectado con todo. La gente escucha música de todo el mundo. Puedes ir a Mérida y la gente de allá oye la música que estamos oyendo en Tijuana, no únicamente sonidos de guitarras, trompetas, tubas y acordeones, sino ya incluía sonidos de otras partes de la ciudad. Pepe y yo hemos tratado de reflejar de una manera auténtica nuestra realidad como tijuanenses y como lo que vivimos hoy en día.
Tijuana, como ciudad fronteriza y ciudad cambiante, tiene sus lados totalmente distintos. O sea, cada cinco o siete años, Tijuana ya no es la misma. La Tijuana del 99, 2000, te puedo decir que era la Tijuana industrial, era la Tijuana del crecimiento económico, social y político. También había ese nuevo concepto de la globalización. Pepe y yo compartíamos nuestra música de una manera distinta. Nuestros primeros tracks en Napster ya eran de los tracks más oídos, nos comentó el que inventó Napster, nos conocimos. De hecho, el eslogan de Nortec al principio era “el download es cultura”. La gente decía: “¿Por qué la están regalando? ¿Por qué es gratuita? No va a haber negocio, no va a haber nada”. Pero toda esa visión de lo que venía en aquel tiempo era el download.

El auge de los electro corridos
Bostich: Nosotros estamos muy conscientes de que no somos una influencia para ellos, [los actos del género de hoy]. Es un reflejo de la tecnología, una manera inevitable de aplicarla a cualquier tipo de música. La música electrónica iba a llegar tarde o temprano a todas las corrientes musicales. Hace unos meses, tocamos en el Festival Arre en la Ciudad de México, de música regional. La mayoría — de 18, 20 años de edad — ya no usan sombreros ni botas. Nosotros estábamos un poco temerosos de que no nos recibieran bien con Nortec, porque antes que nosotros, tocó Fuerza Regida. Estaba llenísimo, eran más de 20.000 personas.
Y cuando terminaron de tocar, se vació el escenario totalmente y luego empezamos nosotros. Había quizá unas 50 a 100 personas cuando mucho enfrente. Dijimos, “Pues, ya valió”. Pero luego se llenó inmediatamente, creo que igual que con los demás. Lo más curioso es que los músicos de esas bandas se quedaron a vernos. Estaban a un lado como: ¿Quiénes son? ¿Qué están haciendo? ¿Por qué mezclan esa música? Sí creemos que la conexión que existe entre esas raíces de la música mexicana y la electrónica era, tarde o temprano, algo inevitable que iba a suceder hoy en día.
“Tijuana Sound Machine” está incluido en The Story of Nacional Records, Vol. 1, un vinilo doble de edición limitada. El dúo tiene programado presentarse en el Pepsi Center de la Ciudad de México el 30 de agosto. Actualmente está trabajando en nueva música.
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