Mientras en la meca de la industria tecnológica se celebra el modelo «996» (de nueve de la mañana a nueve de la noche, seis días por semana) como mantra para no quedarse atrás en la carrera de la IA, el creador de ChatGPT se desmarca proponiendo justo lo contrario: la reducción de jornada con una semana laboral de cuatro días.
OpenAI acaba de publicar su informe ‘Política Industrial para la era de la inteligencia: ideas para mantener a las personas primero‘. En él, la compañía plantea que la IA puede ser la excusa perfecta para que trabajemos menos horas a la semana sin perder un céntimo de salario. La idea no es solo una conjetura académica, sino que propone un paquete de políticas laborales pensadas para la era de la IA.
Jornadas de cuatro días sin tocar el salario. Uno de los apartados más sorprendentes del informe hace referencia a los «dividendos de eficiencia». Con ellos, OpenAI propone que gobiernos, empresas y sindicatos impulsen pruebas piloto de jornadas de 32 horas o cuatro días de trabajo semanales sin reducción salarial, tal y como se ha venido poniendo a prueba con éxito en distintos países del mundo.

Despedir a empleados y ahorrar para la IA parecía un plan sin fisuras para obtener más beneficios. Los datos demuestran que no
El objetivo señalado es mantener los mismos niveles de producción y servicio aprovechando las opciones de automatización que proporciona la IA para después dar el salto a un modelo de jornada reducida permanente o a días de vacaciones acumulables para los empleados.
Lo llamativo de la propuesta no es su contenido en sí mismo, algo que ya se ha puesto en marcha con éxito en algunas empresas, la clave está en quién propone el cambio. En lugar de un sindicato o un estudio de bienestar laboral, la idea viene de la propia empresa que está acelerando la transformación del mercado laboral de todo el mundo.
No solo reducción de jornada: mejores pensiones y cuidados. OpenAI presenta esta medida como una forma de redistribuir parte de los beneficios de la productividad extra generada por la IA, de forma que las ganancias no se concentren únicamente en los accionistas o en las grandes tecnológicas, sino que se haga partícipe al conjunto de la población de ese avance.
La semana de cuatro días es solo una de las medidas más llamativas, pero el informe va mucho más allá. OpenAI sugiere que las empresas que obtengan ganancias gracias a la IA incrementen también sus aportaciones a los planes de pensiones de sus empleados (no solo a los de sus directivos a modo de bono), y que cubran una mayor parte de los gastos sanitarios de sus empleados.
También propone lo que denomina «benefit bonuses«, bonificaciones directas ligadas a la mejora de productividad y subsidios para el cuidado de menores y personas mayores.
Si los robots trabajan, que coticen. El documento reconoce que la automatización de la IA puede provocar el desplazamiento masivo de puestos de trabajo y concentrar aún más la riqueza en un número muy reducido de grandes compañías. Por eso reclama redes de protección social más robustas.
Curiosamente, el postulado de OpenAI coincide con las declaraciones que hace unas semanas hacía Bill Gates, argumentando que, si la IA iba a reducir la dependencia del trabajo humano, la fiscalidad debería desplazarse de los salarios y las cotizaciones hacia las ganancias de capital y los beneficios empresariales. El documento desliza la idea de «impuestos sobre el trabajo automatizado», vinculados a los empleos que antes hacían personas que serían reemplazadas por robots.
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Imagen | Unsplash (Nathan Kuczmarski)
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La noticia
Mientras Silicon Valley eterniza su jornada laboral, la semana laboral de cuatro días ha encontrado un aliado inesperado: OpenAI
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Rubén Andrés
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