Desde que empezó el boom de la IA, Google, Amazon, Microsoft y Meta ya han invertido un billón de dólares; un uno, seguido de doce ceros, y la cosa va a seguir escalando aún más. A principios de año alucinábamos con lo que planeaban gastar en 2026, pero es que cada trimestre que anuncian resultados suben la cifra todavía más. La contrapartida es que su flujo de caja libre está en mínimos históricos y los inversores están cada vez más nerviosos.
Un millón de millones. ChatGPT fue lanzado a finales de 2022 y para el año siguiente las grandes tecnológicas lo tuvieron claro: tenían que invertir en IA, pero no un poquito, había que apostarlo todo. Año tras año, la inversión ha ido creciendo y, tras los ajustes que han hecho al cierre del último trimestre, el gasto capital combinado de las cuatro grandes suma 745.000 millones de dólares. Son más de dos terceras partes del total que llevan gastado, pero en un solo año. A este ritmo, ese billón podría duplicarse más pronto que tarde. Demencial.
Inversores nerviosos. Los inversores están nerviosos, de hecho están así desde hace bastante tiempo. Cada vez que una tecnológica dice que va a subir el gasto, las acciones caen, luego se recuperan y así hasta la próxima vez que vuelvan a elevar la cifra que, visto lo visto, es algo que no va a dejar de suceder. Sin embargo, esta vez tienen más motivos porque todo ese gasto ha tenido una consecuencia muy visible: el flujo de caja libre de las cuatro tecnológicas apenas suma 7.000 millones de dólares. Es la peor cifra en una década y sólo Microsoft y Meta han logrado ingresar más de lo que han gastado.

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Google en negativo. La semana pasada Google anunció resultados y hubo una cifra que eclipsó a las demás: el flujo de caja libre está en negativo, en concreto -5.900 millones de dólares. Al mismo tiempo, la compañía anunció que elevaba su previsión de gasto capital para 2026, que estaba entre 180-190.000 millones y ahora se sitúa en una horquilla de entre 195.000 y 205.000 millones de dólares. Anat Ashkenazi, directora financiera, dijo que no espera que la situación cambie: «Prevemos que el flujo de caja libre seguirá bajo presión debido a nuestras inversiones en infraestructura técnica».
A pesar de haber quemado el dinero de la caja, Google es la que mejor está demostrando que la inversión se traduce en negocio. Su división de cloud ingresa 24.800 millones, lo que supone un crecimiento de un 82% interanual y los ingresos totales alcanzaron los 120.000 millones. El beneficio neto se cuadruplicó hasta 112.000 millones, aunque parte se debe a las plusvalías de su participación en SpaceX.
Amazon también. La compañía sigue los pasos de Google y también ha elevado su previsión de gasto para este año hasta 220.000 millones de dólares, por encima de los 200.000 millones que manejaba en abril, en parte por el encarecimiento de los chips de memoria. Su CEO Andy Jassy justificó la subida argumentando la falta de capacidad para atender la demanda. AWS creció un 37% interanual, su mejor ritmo en más de cuatro años.
Al igual que Google, Amazon también tiene la caja en negativo (-7.600 millones), pero en su caso los inversores no les castigaron y las acciones subieron un 9% tras comunicar sus resultados, en gran parte gracias a los buenos datos del negocio de IA y sus chips propios
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Microsoft sube la apuesta. Microsoft elevó su inversión trimestral en IA a 41.000 millones de dólares, un 70% más que hace un año, dentro de un presupuesto anual de 190.000 millones. La apuesta se refleja en Azure, que creció un 43% y ya factura más de 100.000 millones de dólares al año. La compañía ha ingresado 90.000 millones de dólares en el último trimestre y sus acciones subieron un 3%, aunque desde que empezó el año ya acumulan una caída del 17%.
Meta es diferente. En el último trimestre el flujo de caja libre se desplomó un 91%, dejándoles con 784 millones. Puede parecer mucho, pero es poquísimo en comparación al enorme gasto que planean en IA en 2026, el cual se prevé que alcance los 145.000 millones. Como decíamos, el castigo fue una caída del 9% en su acción.
El problema de Meta es que, al no tener un negocio de nube al que agarrarse, los inversores tienden a ser más escépticos ante la agresiva estrategia de la compañía en su inversión en IA. Zuckerberg defendió la inversión apelando a una futura generación de agentes de IA personales y dijo que estaban recibiendo muchas ofertas para alquilar capacidad de cómputo. Suena bien, pero no es algo tangible como los negocios cloud que tienen las demás big tech.
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Las grandes tecnológicas ya se han gastado un billón de dólares en IA. El problema es que en la caja sólo les queda calderilla
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Amparo Babiloni
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