España ha participado en La Haya en un ejercicio internacional diseñado alrededor de un escenario especialmente complejo: varios aviones militares sufren una colisión en territorio francés y el accidente termina provocando daños en una instalación nuclear. Un escenario destinado a comprobar cómo investigarían un desastre de estas características siete países europeos. Detrás hay además una preocupación creciente: la llegada de aviones de quinta generación está haciendo que investigar un accidente militar sea mucho más complicado por la tecnología clasificada y los materiales esparcidos.
Una colisión y una instalación nuclear. El escenario planteado por Bélgica buscaba llevar a los investigadores prácticamente al peor caso posible: una colisión aérea en Francia que afectaba a aeronaves de las distintas naciones participantes y provocaba además daños en una instalación nuclear.
El objetivo no era ensayar el vuelo o la respuesta militar al accidente, sino poner a prueba cómo se organizaría posteriormente su investigación y las primeras actuaciones sobre el terreno. La combinación obliga a afrontar simultáneamente restos de aeronaves militares, información sensible, participación multinacional y los riesgos derivados de encontrarse junto a una infraestructura nuclear afectada.

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España entrena a los que tienen que llegar. La delegación española procedía de la Comisión para la Investigación Técnica de Accidentes de Aeronaves Militares (CITAAM) y estaba encabezada por su general presidente. Participaron también su coronel secretario, un vocal de la Armada, una suboficial especializada en cartografía e imagen y, significativamente, investigadores delegados de las bases aéreas de Albacete y Morón.
Estos últimos son responsables de las primeras actuaciones cuando se produce un accidente de una aeronave militar, de modo que el ejercicio reproduce problemas con los que podrían encontrarse si un siniestro semejante ocurriera en España.
Siete países y el mismo desastre. El ejercicio TTX se celebró en La Haya entre el 7 y el 10 de septiembre y reunió a 46 representantes de Alemania, Bélgica, España, Francia, Países Bajos, Italia y Reino Unido. Todos forman parte del Grupo Aéreo Europeo para la Investigación de Accidentes Aéreos (EAAIG), encargado de organizar el encuentro.
Que el accidente ficticio involucre a todas las naciones introduce un problema fundamental: investigadores de diferentes países tendrían que trabajar sobre un mismo escenario mientras gestionan responsabilidades, evidencias y tecnologías militares pertenecientes a distintos Estados.

La quinta generación cambia las reglas del juego. Una de las razones que Defensa destaca para este tipo de preparación es la creciente presencia en Europa de aeronaves de quinta generación. Investigar su accidente significa trabajar alrededor de sistemas, sensores, aviónica y tecnologías embarcadas que pueden estar altamente clasificadas.
Esto significa que recuperar un componente deja de ser únicamente una cuestión técnica y puede convertirse también en un problema de seguridad de la información. Un escenario multinacional añade otra dificultad: no todos los investigadores necesariamente pueden acceder a todos los datos o componentes encontrados.
Los restos de un avión. La sofisticación de estas aeronaves introduce además riesgos físicos distintos a los de generaciones anteriores. Defensa señala específicamente sus materiales compuestos como uno de los elementos que condicionan la seguridad del personal que trabaja en el escenario del accidente.
Eso obliga a preservar las evidencias necesarias para descubrir qué ocurrió mientras se protege simultáneamente a quienes las recuperan y se evita comprometer tecnología militar sensible.

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Podría ocurrir en España. Como decíamos, el escenario es ficticio y Defensa no lo vincula a ninguna amenaza o accidente concreto, pero la finalidad española es muy práctica. España podría convertirse en el país donde ocurriera un accidente protagonizado por aeronaves de diferentes aliados y tendría que organizar las primeras actuaciones antes de que pudiera desarrollarse una investigación internacional completa.
El ejercicio de La Haya busca precisamente anticipar ese momento: descubrir sobre una mesa dónde aparecen los problemas cuando todavía existe la posibilidad de resolverlos antes de encontrarse frente a varios aviones destruidos y una instalación nuclear dañada.
Imagen | RawPixel, Alan Wilson
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La noticia
España ha confirmado que se prepara para uno de los peores escenarios: uno donde aviones militares y una instalación nuclear terminan mal
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Miguel Jorge
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