La isla que ves sobre estas líneas a la izquierda pertenece al archipiélago de las Summer Isles, está en la costa noroccidental de Escocia y puede ser tuya: un pedazo de tierra de tierra de 35,9 hectáreas situada en plena Área Marina Protegida de Wester Ross, con cuevas, playas, acantilados, una cabaña totalmente equipada y hasta embarcadero. Lujo.
Comprar una isla no es algo que sobre el papel podamos hacer la mayoría de los mortales. O sí: cuesta menos que el precio medio de un piso de 90 metros cuadrados en Madrid, según datos de Tinsa, una de las grandes multinacionales de tasación. La idea ya no es tan descabellada porque si puedes pagar un piso en Madrid, te puedes permitir una isla donde Cristo perdió el mechero.
No salen las cuentas. La isla de Mullagrach, que así se llama, está disponible para pujar al módico precio de 350.000 libras esterlinas, unos 406.000 euros. Y según Tinsa, el precio medio de la vivienda (nueva y usada) alcanzó un valor medio de 4.605 euros por metro cuadrado en el primer trimestre de 2026. Y subiendo: un 18,07% anual, ahí es nada. Ese valor medio para un pisito en Madrid es de 414.481 euros. Idealista tiene datos más frescos y aún más vertiginosamente altos: 5.984 euros por metro cuadrado en mayo de 2026, así que un pisito de 70 metros cuadrados costaría 418.000 euros.
Madrid no está sola: Tinsa tiene un mapa donde puedes elegir capitales de provincias, provincias y comunidades autónomas. Tomando como base esos aproximadamente 400.000 euros y ese área de 90 metros cuadrados, la realidad es que también te saldría mejor comprar esa isla escocesa que un piso en Donosti o Barcelona.

Precio medio de la vivienda en el primer trimestre de 2026. Tinsa
Por qué es importante. Más allá del chascarrillo de la isla, porque una adquisición así tiene su enjundia y su letra pequeña, la comparativa es potente para destacar una vez más el desbocado precio de la vivienda tanto en compra como en alquiler, concentrado especialmente en grandes núcleos. Cuando comprar una isla remota sale mejor que un piso urbano de tamaño medio queda patente que hay un problema estructural en grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Londres, Lisboa, Ámsterdam: gente que trabaja allí pero no puede permitirse vivir allí.
Un recordatorio: el salario medio en España fue de 29.540,26 euros por trabajador en 2024. Para reunir el 30% que necesitas para abordar la compra con hipoteca necesitarías destinar íntegramente tu salario durante más de cuatro años. Sí, puedes comprarte un piso asequible en Villaconejos del Caudillo, pero ahí no está tu trabajo. Y la oferta de servicios básicos en los pueblos, tras décadas de despoblación y concentración en las grandes ciudades, deja bastante que desear. La economía de aglomeración en su máxima expresión: el valor del suelo no depende tanto del tamaño o de lo fértil que sea, sino de su localización relativa al empleo, los servicios y las redes de transporte.

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Contexto. El encarecimiento de vivienda en Madrid ni es nuevo ni es azar: tiene su explicación en un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda de un bien de primera necesidad común al grueso de grandes ciudades europeas, que concentran cada vez más población y empleo, mientras que las zonas rurales se vacían, como confirma la OCDE.
¿El resultado? La vivienda urbana sube de precio porque mucha gente la quiere y ni hay suficiente vivienda disponible, ni hay vivienda pública ni existe regulación. En el otro lado de la moneda, el suelo rural se estanca o baja porque cada vez menos gente quiere vivir allí. La isla en venta es un buen ejemplo: está aislada y carece de servicios básicos cerca. De hecho, la oferta no es rara avis: según Fotocasa puedes tener tu propia isla desde 320.000 euros, aunque sin construcciones.
En detalle. Hay varios mecanismos económicos que explican esta brecha de precios entre la isla escocesa y el pisito madrileño. Para empezar, la elasticidad de la oferta: en una gran ciudad hay el espacio que hay y una serie de restricciones (alturas, patrimonios, etc.) que no no existen o aplican en menor medida en suelo rural remoto. También es diferente la demanda: necesitas vivir cerca de tu trabajo, así que la necesidad de demanda urbana es inelástica. La demanda de islas remotas es un bien de lujo con una base de personas interesadas reducida.
Sí, pero. Así a botepronto la comparativa entre una isla y un piso es jugosa como para dejarla pasar, pero en la práctica tener una isla implica una serie de costes ocultos que no están al alcance de cualquiera. Y no hablamos de algo tan sencillo como que no se puede hipotecar: hay que llegar en barco o helicóptero, allí no hay médico ni supermercados, carece de infraestructuras, servicios y hasta la cobertura puede ser un problema. Y si te arrepientes, a ver cómo encuentras un comprador para deshacerte de ella.
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La noticia
El precio de los pisos en Madrid está tan por las nubes que sale más barato comprarse una isla en Escocia
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Eva R. de Luis
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