El nuevo debate de Hollywood ya no gira alrededor de los guiones

Durante años, la inteligencia artificial parecía una amenaza lejana para el mundo del cine. Los debates se centraban en guionistas, dobladores o artistas digitales, mientras los actores parecían ocupar una posición difícil de reemplazar. Sin embargo, esa sensación empieza a cambiar.

Las primeras señales llegaron con los extras digitales. Grandes producciones comenzaron a utilizar tecnología capaz de generar multitudes completas sin necesidad de contratar a cientos de personas para llenar estadios, calles o escenarios de batalla.

Ahora la conversación va un paso más allá. Algunas producciones de bajo presupuesto ya están experimentando con personajes generados mediante inteligencia artificial capaces de aparecer en pantalla sin que exista un actor real detrás de ellos durante buena parte del proceso creativo.

La razón es sencilla: el dinero. Contratar intérpretes, organizar rodajes, gestionar horarios o repetir escenas cuesta tiempo y recursos. Una inteligencia artificial puede generar imágenes, modificar expresiones o crear personajes completos con costes cada vez más bajos.

El problema es que el debate ya no afecta únicamente a la tecnología. También afecta al empleo. Si los extras fueron los primeros en sentir la presión de estas herramientas, muchos profesionales del sector empiezan a preguntarse quién será el siguiente.

La preocupación aumenta porque el cine nunca ha sido únicamente una cuestión técnica. Una interpretación no consiste solo en reproducir un gesto o una frase. También implica experiencia, intuición, improvisación y una conexión emocional que resulta difícil convertir en líneas de código.

Al mismo tiempo, los estudios observan con interés una tecnología que avanza a una velocidad enorme. Lo que hace apenas tres años parecía imposible hoy empieza a utilizarse en proyectos reales, y nadie sabe exactamente dónde estará el límite dentro de cinco o diez años.

Durante décadas, los actores temieron ser sustituidos por estrellas más jóvenes, más famosas o más baratas. Ahora aparece un rival completamente distinto. Uno que no cobra, no descansa y no negocia contratos. Y aunque todavía parece ciencia ficción, cada nuevo avance acerca un poco más una pregunta que hasta hace poco resultaba impensable: ¿qué ocurre cuando Hollywood descubre que ya no necesita seres humanos para interpretar algunos de sus personajes? @mundiario

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