China está fabricando misiles a una velocidad sin precedentes. Y el objetivo final no es Taiwán, es otra isla a 3.000 km

China está fabricando misiles a una velocidad sin precedentes. Y el objetivo final no es Taiwán, es otra isla a 3.000 km

A comienzos de los años 2000, muchas empresas tecnológicas chinas se hicieron famosas fabricando cámaras térmicas, fibra óptica o componentes electrónicos baratos para el mercado civil. Dos décadas después, varias de esas mismas compañías aparecen vinculadas a uno de los programas militares más ambiciosos del planeta.

La fábrica de misiles de Xi. Contaba Reuters en un extenso reportaje que China está fabricando misiles a una velocidad que empieza a transformar sectores enteros de su economía. Lo que durante años fue un ecosistema militar relativamente opaco se está convirtiendo en una gigantesca cadena industrial donde decenas de empresas privadas y estatales están disparando ingresos gracias al rearme acelerado impulsado por Xi Jinping. 

El dato más revelador no es únicamente el aumento del arsenal chino, sino el número de compañías que ya viven parcialmente de él: fabricantes de sensores infrarrojos, fibra óptica, recubrimientos furtivos, metales impresos en 3D o sistemas electrónicos especializados están registrando beneficios récord mientras buena parte de la economía china atraviesa dificultades mucho más serias. Pekín ha conseguido algo que pocos países han logrado a esta escala: fusionar industria civil y militar hasta el punto de convertir el desarrollo de misiles en un motor económico estratégico.

Dubái ha llegado a la misma conclusión que Rusia. Para proteger su petróleo de los drones hay algo mejor que misiles: jaulas gigantes

En Xataka

Dubái ha llegado a la misma conclusión que Rusia. Para proteger su petróleo de los drones hay algo mejor que misiles: jaulas gigantes

El objetivo real está más lejos que Taiwán. La isla aparece constantemente como el centro de cualquier posible conflicto en Asia-Pacífico, pero según el medio, el despliegue misilístico chino apunta a algo más amplio. Pekín no solo quiere capacidad para invadir o bloquear la isla, quiere impedir que Estados Unidos pueda intervenir eficazmente. Y ahí aparece el verdadero objetivo estratégico situado a unos 3.000 kilómetros: Guam. 

Como hemos contado otras veces, la isla funciona como uno de los principales nodos militares estadounidenses en el Pacífico occidental, una enorme plataforma aérea, naval y logística desde donde Washington podría sostener operaciones alrededor de Taiwán. Por eso China lleva años desarrollando sistemas específicamente diseñados para amenazarla, como el DF-26, conocido precisamente como “Guam Express”. La lógica militar china es relativamente sencilla: si logra poner en riesgo Guam, complica enormemente la capacidad estadounidense de proyectar poder cerca de sus costas y rompe una de las grandes ventajas estratégicas de Washington en la región.

Economía orientada a fabricar guerra. Plus: el programa de Xi no depende únicamente de gigantes estatales como China Aerospace Science and Technology Corporation o China Aerospace Science and Industry Corporation. Lo más llamativo es cómo empresas civiles aparentemente normales han acabado integradas dentro del ecosistema militar chino. Algunas comenzaron fabricando sensores térmicos para detectar fiebre durante la epidemia del SARS y hoy producen componentes para misiles y drones militares. 

Otras desarrollan fibra óptica para navegación de precisión o materiales furtivos capaces de reducir la detección radar de aeronaves y proyectiles. El resultado es una estructura industrial extremadamente difícil de aislar mediante sanciones, porque muchas de estas compañías operan simultáneamente en mercados civiles y militares. Estados Unidos lleva años intentando limitar el acceso chino a chips avanzados y tecnologías sensibles, pero Pekín ha respondido expandiendo una red nacional de proveedores cada vez más amplia y autónoma.

El efecto de la guerra en Irán. La guerra entre Estados Unidos e Irán ha reforzado todavía más esta carrera armamentística. Mientras Washington consume parte de sus reservas de misiles y municiones en Oriente Medio, China observa atentamente cómo las guerras modernas están convirtiéndose en conflictos de desgaste industrial donde la capacidad de fabricar y reponer armamento rápidamente empieza a ser tan importante como la calidad tecnológica individual de cada sistema. 

Ahí es donde Pekín cree tener ventaja. ¿La razón? China ya dispone de miles de misiles balísticos y de crucero capaces de cubrir gran parte del Indo-Pacífico, y el ritmo de expansión sigue siendo enorme pese a las purgas internas dentro del Ejército chino y la investigación de altos mandos por corrupción. En cierto modo, Xi parece estar preparando al país para un escenario prolongado de competencia militar donde sobrevivirá quien consiga mantener abiertas las líneas de producción durante más tiempo.

Odisea en el pasillo de los refrescos: por qué beberse una Coca-Cola Light en pleno 2026 es misión imposible

En Xataka

Odisea en el pasillo de los refrescos: por qué beberse una Coca-Cola Light en pleno 2026 es misión imposible

La nueva carrera global. Todo esto está ocurriendo mientras gran parte del planeta acelera simultáneamente su rearme. Francia, Corea del Sur, Estados Unidos o Japón están incrementando producción y gasto militar, pero el caso chino destaca por su dimensión industrial y por la velocidad a la que evoluciona. Pekín no solo aumenta el número de misiles, también desarrolla nuevas generaciones hipersónicas, amplía su arsenal nuclear y prueba sistemas capaces de amenazar portaaviones, bases aéreas y objetivos a miles de kilómetros. 

La gran preocupación en Washington es que China esté acercándose a un punto donde pueda sostener un conflicto largo gracias a una combinación de producción masiva, costes relativamente bajos y una enorme integración entre empresas civiles y defensa. Por eso el crecimiento del programa misilístico chino empieza a interpretarse menos como un simple rearme regional y más como la construcción silenciosa de una economía preparada para competir militarmente con Estados Unidos a escala global.

Imagen | CCTV

En Xataka | El YJ-20 acaba de entrar en escena en el momento más delicado: China ha lanzado su misil hipersónico frente a EEUU y Japón

En Xataka | China está ganándole la partida a EEUU con una estrategia sencilla: fabricar misiles hipersónicos al precio de un Tesla


La noticia

China está fabricando misiles a una velocidad sin precedentes. Y el objetivo final no es Taiwán, es otra isla a 3.000 km

fue publicada originalmente en

Xataka

por

Miguel Jorge

.

Compruebe también

Tras años de debacle demográfica, Corea del Sur se ha encontrado con la mejor de las noticias: sus jóvenes vuelven a casarse

Tras años de debacle demográfica, Corea del Sur se ha encontrado con la mejor de las noticias: sus jóvenes vuelven a casarse

No está muy claro cómo lo ha hecho y si es algo puntual (fruto de …

Acabamos de confirmar, para sorpresa de nadie, que los dentistas neandertales eran auténticos carniceros

Acabamos de confirmar, para sorpresa de nadie, que los dentistas neandertales eran auténticos carniceros

Ir al dentista o tener cirujanos maxilofaciales para muchas personas puede ser algo que surgió …

Dejanos tu comentario