Asesinato para principiantes tenía un reto difícil: superar una buena primera temporada, y lo logró con menció honórifica.
Emma Myers vuelve al frente de esta serie con seis nuevos capítulos donde debe intentar que Max no quede impune por lo que pasó en la primera temporada, aunque uno de los testigos clave desaparece, y despierta un misterio más profundo con una trama que gira en torno a las consecuencias de cada desición.
Desde el primer capítulo quedas enganchado. Myers ya ha demostrado que tiene mucho carisma en pantalla, y eso ayuda a que Pip siga siendo una protagonista obsesiva pero encantadora, y es ahí donde choca de bruces con una historia más compleja y adulta que recalca sin parar que los finales felices no siempre encuentran lugar en la realidad. Mensaje que resuena de manera pesada en los capítulos 3 y 4, porque las secuelas emocionales son retratadas crudamente.
¿Habrá tercera temporada?
Más allá de eso, lo que uno busca en una serie de misterio es una buena investigación que no sea simple de adivinar, y eso lo logran a medias. El desarrollo está bien construido, Pip demostrando su habilidad para encontrar pistas y conectar a los sospechosos, ahí añaden una subtrama sumamente interesante sobre un asesino serial, pero la revelación final del antagonista no tiene el peso necesario porque se intuye un poco desde el segundo o tercer capítulo.
Afortunadamente la serie deja las puertas abiertas para una tercera temporada, y ojalá que Netflix le de luz verde al proyecto porque es rápida de ver, ágil en su narrativa y sabe dar personajes entrañables que buscan superar sus propios traumas para buscar justicia. @mundiario
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