Inspirada parcialmente en el cortometraje experimental La Jetée, dirigido por Chris Marker en 1962, la película sitúa su historia en el año 2073. En ese futuro imaginado por Kapadia, las democracias han desaparecido, las ciudades permanecen bajo vigilancia constante y gran parte de la población vive sometida a sistemas de control tecnológico. El mundo que presenta el director británico está atravesado por guerras, crisis climáticas, desplazamientos masivos y una profunda fractura social.
La protagonista de la historia es una superviviente interpretada por Samantha Morton, quien recorre un entorno devastado mientras intenta conservar la memoria de un pasado que, para el espectador, representa el presente actual. A través de su mirada, la película conecta imágenes documentales reales con secuencias de ficción futurista, planteando un recorrido que mezcla el colapso ambiental, el auge del autoritarismo y la expansión de la vigilancia tecnológica.
Kapadia utiliza una estructura narrativa poco convencional, alejándose del modelo clásico de ciencia ficción. En lugar de construir únicamente un relato futurista, el director incorpora imágenes contemporáneas procedentes de distintos conflictos y acontecimientos reales. El montaje enlaza manifestaciones, crisis humanitarias, catástrofes ambientales y escenas de violencia política con la ficción distópica que protagoniza Samantha Morton. El resultado funciona como un collage audiovisual que relaciona directamente el presente con el futuro imaginado en la película.
Una mezcla de documental y ciencia ficción
A diferencia de otros trabajos centrados exclusivamente en figuras reales, como Amy o Diego Maradona, en 2073 Asif Kapadia introduce una narrativa ficcionada que sirve como hilo conductor. La película utiliza recursos propios del documental contemporáneo, pero también incorpora elementos visuales habituales de la ciencia ficción distópica. Drones, cielos contaminados, refugios subterráneos y sistemas de vigilancia omnipresentes forman parte de una ambientación diseñada para mostrar un mundo profundamente transformado.
La historia se desarrolla en una sociedad donde los supervivientes viven ocultos mientras las calles permanecen dominadas por fuerzas policiales y tecnologías de rastreo permanente. La protagonista, prácticamente muda durante gran parte del metraje, actúa como testigo de ese escenario y como puente entre el espectador y las imágenes documentales que reconstruyen el origen del desastre.
El propio Kapadia ha explicado en distintas presentaciones que su intención era hablar de problemas que ya están presentes en la actualidad y no de amenazas lejanas. La película aborda cuestiones como la pérdida de privacidad, el crecimiento de los discursos extremistas, el impacto del cambio climático y la desinformación tecnológica. Todo ello aparece integrado dentro de una narrativa que utiliza el año 2073 como advertencia simbólica.
2073 continúa ampliando la trayectoria de Asif Kapadia dentro de un cine marcado por la experimentación narrativa y por la utilización de imágenes reales como herramienta para reflexionar sobre el presente y el futuro de la sociedad. @mundiario
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