OpenAI trabaja en su propio dispositivo de IA: aunque las filtraciones no se aclaran, esto es todo lo que sabemos hasta la fecha

OpenAI trabaja en su propio dispositivo de IA: aunque las filtraciones no se aclaran, esto es todo lo que sabemos hasta la fecha

¿Qué viene después del móvil? Esa es una pregunta que, depende de a quién le preguntes y cómo de interesada sea la parte, tendrá una respuesta u otra. Hay quien cree que el móvil seguirá siendo relevante, hay quien opina que será sustituido por unas gafas y hay quien cree que será un formato totalmente nuevo. 

Sin bien es cierto que las primeras intentonas no han ido muy allá (véase el AI Pin de Humane), hay empresas trabajando en su propio dispositivo de IA y una de ellas es, nada más y nada menos, que OpenAI. ¿Qué sabemos, o mejor dicho, hacia dónde apuntan las filtraciones y rumores sobre este dispositivo? ¿Cómo podría ser? ¿Para qué serviría? Vamos a intentar poner algo de orden al asunto.

El origen de todo

Jony Ive dejó Apple en el año 2019, fundó el estudio creativo LoveFrom y, posteriormente, ya en 2024, cofundó io Products. Esta empresa/startup aspiraba a desarrollar productos físicos, hardware, que usaran inteligencia artificial generativa. En septiembre de 2024, el New York Times adelantó que io y OpenAI estaban trabajando juntos en un producto de IA y meses más tarde, en mayo de 2025, OpenAI acabó por comprarla. 

A la izquierda Jony Ive, a la derecha Sam Altman | Imagen: OpenAI

A la izquierda Jony Ive, a la derecha Sam Altman | Imagen: OpenAI

Sam Altman, CEO de OpenAI, y Jony Ive publicaron una carta en la web de OpenAI explicando que la colaboración entre ambos comenzó hace dos años motivada por “la amistad, la curiosidad y unos valores compartidos”. Tan buenos amigos eran que OpenAI, que no era ni es rentable, compró io Products por 6.400 millones de dólares (en acciones de la propia OpenAI, no en dinero contante y sonante, vaya por delante).

En julio del mismo año se acabarían fusionando por completo. Jony Ive y LoveFrom siguen «siendo independientes» y «han asumido importantes responsabilidades creativas y de diseño en OpenAI».

Cabe destacar que, desde su marcha de Apple, Jony Ive no ha diseñado ningún producto de hardware comercial. Ha hecho algunas cosas, como una tipografía, participado en el diseño del interior del primer Ferrari eléctrico y diseñado un emblema para la coronación del Rey Carlos III de Inglaterra. Pero hardware de IA, lo que se dice hardware de IA, no.

Cómo sería el dispositivo de IA de OpenAI

Es una excelente pregunta. Según Wall Street Journal, que tuvo acceso a la transcripción de una presentación de Sam Altman y Jony Ive con los empleados de OpenAI, la empresa pretende hacer un «compañero de IA» discreto, que quepa en el bolsillo o se pueda dejar sobre el escritorio y que esté «completamente al tanto de los alrededores y la vida del usuario». No tendría funciones de móvil y, en teoría, estaría pensado para que el usuario dependa menos de las pantallas.

Esto se filtró en mayo de 2025 y, ya por aquellos entonces, la firma hablaba de enviar 100 millones de dispositivos. Una meta ambiciosa, no cabe duda, y más teniendo en cuenta que el dispositivo estaba en fase de desarrollo con la segunda mitad de 2026 marcada como fecha de lanzamiento. Según deslizó Altman en la reunión, su objetivo no es enviar 100 millones de dispositivos el primer año, sino hacerlo «más rápido que cualquier otra empresa que haya enviado 100 millones de algo nuevo antes».

Esta es una visión que casa con el discurso grandilocuente de OpenAI, pero la realidad es que los intentos previos han sido más bien desastrosos. Humane, empresa fundada por ex empleados de Apple, lanzó el AI Pin por todo lo alto, se estrelló estrepitosamente, acabó siendo comprada en gran parte por HP y el producto, finalmente, fue descontinuado. El Rabbit R1 también lo intentó, pero acabó convertido en un producto de nicho cuya penetración es anecdótica.

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Esto, sin embargo, no ha hecho que OpenAI eche el freno. El pasado mes de enero, en el Foro Económico Mundial de Davos, Chris Lehane, responsable de asuntos globales de la empresa, confirmó que el dispositivo se lanzará en la segunda mitad del año, por lo que, salvo sorpresas, deberíamos verlo en algún momento. Ahora bien, la realidad es que se sabe muy poco de él.

Las filtraciones sugieren que el nombre en clave del dispositivo es Sweet Pea y se rumorea lo siguiente:

  • Según UDN, serían unos auriculares que se colocarían detrás de las orejas, más o menos donde se colocan los audífonos.
  • El estuche de carga tendrá forma de piedra lisa y en el interior se alojarán los dispositivos.
  • Usaría un chip de dos nanómetros para procesamiento en local de tarea sencillas, pero dependerá de la nube para las tareas más pesadas. Eso supone que habrá dos modelos: los locales, que se ejecutarán en el propio dispositivo; y los más grandes, que funcionarán en la nube.
  • Los fabricaría Foxconn en Vietnam, aunque en primera instancia se habría barajado la china Luxshare. Se habría descartado porque siendo una empresa estadounidense, apostar por una fábrica en China no parece lo más sensato en el contexto geopolítico actual.
  • OpenAI esperaría vender entre 40 y 50 millones de unidades en el primer año.
  • No tiene que ver con el tema, pero sweet pea es el nombre en inglés de Lathyrus odoratus L, a.k.a. guisante de olor o arvejilla. Ahí queda el dato.

Basándonos en la descripción de la filtración, el dispositivo de OpenAI debería ser algo parecido a los FreeClip 2 de Huawei | Imagen: Xataka

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Precio, modelo de negocio y el reto de la privacidad

Esto deja varias preguntas en el aire. Asumiendo que sean unos auriculares, ¿qué propuesta de valor ofrecerían que no ofrezcan ya unos auriculares TWS convencionales capaces de invocar a Gemini o ChatGPT? ¿Cómo se conectarán a Internet? ¿Será necesaria una suscripción? ¿Cómo casan unos auriculares en esa visión de estar al tanto de todo lo que pasa alrededor del usuario y en su vida?

En pocas palabras, ¿qué podremos hacer con ellos que no podamos hacer ya con unos auriculares normales? Suponiendo que finalmente se lancen, ¿incluirán la suscripción a ChatGPT? ¿Habrá que pagarla por separado? La historia nos dice que sí, que una cosa será el dispositivo y otra la suscripción que permite exprimirlo al máximo, tal y como ya sucede con Oura Ring, Fitbit o Whoop.

Según otro reporte de Financial Times (anterior al de los auriculares), OpenAI estaría trabajando en un dispositivo que cupiera en la palma de la mano, sin pantalla, capaz de obtener información visual y sonora del entorno y responder a las peticiones del usuario. Personas cercanas al desarrollo hablan de «un dispositivo de un tamaño similar al de un smartphone con el que los usuarios se comunicarían a través de una cámara, un micrófono y un altavoz». Podemos pensar en una especie de Rabbit R1, por ejemplo.

El desarrollo, aparentemente, no estaría siendo un camino de rosas. En un dispositivo personal, la IA ha de saber cuándo explayarse, cuándo ser concisa, cuándo no hablar de más, cuándo parar la conversación, etc. Por no hablar de todo lo relacionado con la privacidad. Es evidente que un dispositivo como este podría saber cosas, muchas cosas de nuestra vida privada. Atajar cómo se emplea esa información es capital. 

Sin ir más lejos, OpenAI tiene ante sí a un titán como es la Comisión Europea que seguramente no permita que los datos de los europeos se traten fuera de su territorio. Querrá garantías de privacidad, algo complejo de manejar en un dispositivo que, con total seguridad, llevaríamos siempre con nosotros y al que le contaríamos cosas, a priori, íntimas. Esto ya está pasando con ChatGPT, sin ir más lejos. Si OpenAI no avanza con cautela podría enfrentarse al Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), y eso no es decir poco.

Sam Altman, CEO de OpenAI | Imagen: Steve Juvetson

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Por otro lado, OpenAI estaría teniendo alguna dificultad relacionada con la potencia de cómputo. ChatGPT consume una cantidad de recursos enorme siendo solo software. Si a esos centros de datos le sumas las consultas de 100 millones de dispositivos, puede que la infraestructura empiece a antojarse algo escasa. Quizá la cifra parezca muy alta, pero 100 millones es la cantidad de AirPods que Apple vende cada año, aproximadamente.

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Lo que sí parece claro es que será, en palabras de Altman, un «tercer dispositivo básico». En agosto, durante una cena con periodistas, Sam Altman dijo que el dispositivo era «tan bonito» que no debería estar oculto tras una funda. «Si le pones una carcasa, te daré caza personalmente», bromeó Altman durante la cena. Eso, efectivamente, choca, con la idea de los auriculares. 

Además, esa idea de «tercer dispositivo básico» significa que no sustituiría al móvil, sino que lo complementaría. De nuevo, y efectivamente, eso va en contra de crear el siguiente factor forma ganador. 

Las otras opciones

Los nuevos Amazon Echo | Imagen: Xataka

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Según publicaba The Information el pasado mes de febrero, OpenAI tiene a 200 personas trabajando en su «familia de dispositivos potenciados por IA». Familia tiene implicaciones: varios dispositivos. De acuerdo al medio, la compañía de Altman tendría entre manos «un altavoz inteligente y, posiblemente, unas gafas inteligentes y una lámpara inteligente». 

Tiene todo el sentido del mundo, en tanto que es hacia esa dirección hacia la que parece estar moviéndose la industria. Meta ya tiene en su catálogo las Meta Ray-Ban y Apple estaría trabajando en su propia propuesta, por lo que cuadra que OpenAI quiera una propuesta que permita acceder a ChatGPT y, de paso, atar al usuario a una suscripción.

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Citando a varias personas familiarizadas con el desarrollo, The Information desliza que el altavoz será el primer dispositivo en lanzarse. Su precio estaría entre los 200 y 300 dólares, tendría una cámara capaz de reconocer el entorno y objetos sobre la mesa, micrófonos para recoger el sonido y hasta capacidades de reconocimiento facial para hacer compras online, por ejemplo. 

Este dispositivo todavía está en fase de desarrollo y no se espera que se lance al menos hasta febrero del año que viene. El resto de dispositivos, como las gafas, no se esperan hasta al menos 2028. De la lámpara habría prototipos listos, pero no está claro que se vaya a lanzar. La cronología sería, por lo tanto, la siguiente:

  • 2026: el dispositivo que cabe en la palma de la mano, nombre en clave Sweet Pea.
  • 2027: el altavoz inteligente.
  • 2028: las gafas inteligentes.

Como salta a la vista, la información es contradictoria, porque mientras The Information habla de un dispositivo más pensado para el hogar, sabemos que la idea de OpenAI es hacer algo portátil y que quepa en el bolsillo. Eso lleva a pensar que OpenAI no trabaja en un dispositivo, sino en varios, lo cual añade más complejidad al asunto si cabe.

Lo más reciente: la idea de un posible móvil

Si algo nos ha enseñado el mundo de las filtraciones es que pueden ser muy, muy pero muy contradictorias. Si al principio decíamos que todo apunta a que será un dispositivo secundario sin pantalla, los rumores y filtraciones más recientes sugieren que será todo lo contrario. ¿Por qué? Porque el dispositivo en el que estaría trabajando OpenAI sería un móvil.

Así lo desliza Ming-Chi Kuo, uno de los filtradores y analistas de la cadena de suministros más conocidos en el entorno Apple. De acuerdo a Kuo, OpenAI estaría trabajando junto a MediaTek y Qualcomm para desarrollar procesadores para smartphone, así como con Luxshare para codiseñar y fabricación del dispositivo. 

Este móvil serviría para interactuar con agentes de IA, por lo que estaríamos hablando de un «AI Phone». ¿Y por qué un móvil? Según Kuo, porque el smartphone «es el único dispositivo que captura el estado completo del usuario en tiempo real, lo cual es la entrada más importante para la inferencia en tiempo real de un agente de IA». Cuanta más información tenga un agente, más y mejores acciones es capaz de llevar a cabo.

Interpretación de la interfaz del AI Phone de OpenAI propuesta por Ming-Chi Kuo | Imagen: Ming-Chi Kuo en X

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El filtrador añadió una interpretación propia de cómo podría ser la interfaz, cambiando los iconos por agentes, presumiblemente, actualizándose en tiempo real. Esto, a priori, requería de un sistema operativo propio o una versión de Android altamente modificada, conexión a Internet permanente y una revisión completa del diseño de interfaz. Cabe destacar que, poco antes del tweet de Kuo, Sam Altman publicó un tweet en el que afirmaba que iba siendo hora de «repensar seriamente cómo se diseñan los sistemas operativos y las interfaces de usuario».

Esto es más fácil decirlo que hacerlo, porque con un dispositivo así, y al menos en teoría, OpenAI tendría que controlar hardware y software para que la integración sea total. Si suena familiar es porque es lo mismo que hizo Apple. 

En cuanto a fechas, Kuo afirma que «se espera que las especificaciones y los proveedores se definan a finales de 2026 o en el primer trimestre de 2027», de manera que el lanzamiento se dilataría hasta 2028. OpenAI parece consciente de que solo tiene una bala, por lo que es normal que se lo quiera tomar con relativa calma.

Imagen de portada | Solen Feyissa

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OpenAI trabaja en su propio dispositivo de IA: aunque las filtraciones no se aclaran, esto es todo lo que sabemos hasta la fecha

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Jose García

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