El gasto en producción de dramas en Australia ha alcanzado una cifra histórica de 2.700 millones de AUD durante el periodo 2024-25. Este crecimiento del 43% ha sido impulsado por una ambiciosa estrategia que combina incentivos fiscales competitivos con una capacidad técnica de primer nivel, logrando que el país sea capaz de recrear cualquier escenario del mundo, desde el Memphis de Elvis hasta ciudades industriales inglesas.
Claves del éxito y competitividad internacional
La transformación de Australia en un destino de producción global se sustenta en factores económicos y estructurales que han atraído inversiones masivas:
- Incentivos federales: Un reembolso permanente del 30% para producciones, sumado a incentivos estatales de hasta el 15%.
- Talento cualificado: Una base de profesionales con décadas de experiencia capaces de ejecutar efectos visuales y postproducción de alta complejidad.
- Infraestructura estratégica: La expansión de estudios en Perth y Sídney busca dar respuesta a la creciente demanda internacional.
- Gasto internacional: Las producciones extranjeras casi triplicaron su valor, aportando cerca de 1.300 millones de AUD a la economía local.
El reto de la propiedad intelectual y el talento local
A pesar de las cifras récord, el sector enfrenta el desafío de equilibrar el trabajo de servicio para grandes estudios con el desarrollo de historias propias. El número de producciones locales descendió de 89 a 71 títulos, lo que ha generado un debate sobre la necesidad de proteger la propiedad intelectual (PI) australiana para asegurar la resiliencia de la industria a largo plazo.
Asimismo, se busca que el aprendizaje en superproducciones internacionales sirva para formar a la próxima generación de cineastas locales, permitiendo que Australia no solo sea un escenario, sino un nexo creativo dentro de la región de Asia Pacífico mediante nuevas coproducciones con países como India o Canadá.
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