Los hemos visto en películas, novelas, documentales y museos, pero hay un detalle sobre los esclavos romanos que suele pasarse por alto: su demografía. ¿Cuántos vivían en el imperio? ¿Qué «peso» tenían? ¿Cuántos eran hombres y cuántos mujer? ¿Cuál era su esperanza de vida? ¿Cómo diablos acababan a las órdenes de los patricios? Un historiador español se ha hecho esas preguntas aplicadas a Hispania y sus conclusiones ayudan a tumbar mitos y recalibrar estimaciones anteriores. Por ejemplo, calcula que, al menos durante el Alto Imperio, los esclavos representaron el 9% de la población hispana.
Es solo una de sus muchas conclusiones.
¿Qué ha pasado? Que Fernando Blanco Robles ha abierto un debate interesante con un artículo publicado en el número de enero de la revista Lucentum. En él toca un tema que a menudo se pasa por alto al hablar de los esclavos de Roma: su demografía. Para ser más precisos, Blanco traza una radiografía poblacional de la esclavitud en la Hispania romana.
Es un enfoque interesante porque, aunque llevamos décadas aclarando cómo vivían, qué comían o de dónde procedían los siervos cuya vida dependía directa y literalmente de sus señores, hay una pregunta igual de interesante mucho menos explorada: ¿Cuántos esclavos vivían en el Imperio? ¿Y en la península ibérica?

¿Por qué es importante? Lo aclara el propio investigador en su artículo. «Se hace necesario profundizar en el estudio de la demografía en la Antigüedad y en particular en lo que concierte a la época romana, pero parece igual de necesario incluir a los esclavos con ánimo de tratar de desmitificar supuestos demográficos que se han planteado». El suyo no es (ni muchísimo menos) el primer trabajo que aborda esa cuestión (compleja y espinosa), pero sí ayuda a aclarar ciertas ideas. Al fin y al cabo no todos los autores han llegado a las mismas conclusiones.
Si se repasa la bibliografía, se encuentran desde autores del siglo XIX que calculaban que el 30% de la población de la Italia romana vivía en esclavitud a otros, más modernos, que creen que es más correcto hablar de entre un 15 y 25% de los habitantes de la península itálica. Sigue siendo un dato muy eleva (cientos de miles de personas), pero con una diferencia notable. Esa última horquilla (10-20%) es la misma que estiman algunos autores para el conjunto del Imperio.
¿Qué pasaba en Hispania? En su artículo Blanco centra el foco en una parte muy concreta de los dominios romanos: la península ibérica. ¿Qué ‘huella’ tenían los esclavos y libertos en Hispania? ¿Cuál era su peso demográfico?
Para responder a esa cuestión (y otras muchas que aborda a lo largo de su investigación) el experto se apoyó en datos del Imperio y fuentes epigráficas, antiguas inscripciones. En concreto, identificó en las tres provincias hispánicas (Baetica, Lusitania y Citerior) 653 servi privati con 466 inscripciones. En una parte relevante de ellas (230) se contenían datos valiosos, como las edades.
Con toda esa información, Blanco ha sacado algunas conclusiones. «Se ha calculado para Hispania una población de entre 3,5 y 4 millones como cifra plausible. Dada la extensión territorial de sus provincias y la intensa actividad económica de la Baetica y el oeste de Citerior, podemos suponer que en total Hispania alcanzara una porcentual de esclavos similar a la de Egipto», detalla el investigador, antes de aportar la cifra clave: en total, en el conjunto de Hispania la población ‘dependiente’ (esclavos y libertos) representaría cerca del 9%.

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¿De dónde sale ese porcentaje? El estudio toma como referencia «los cálculos más plausibles» trazados para Italia, Egipto y el resto del Imperio, además de una cuestión crucial: los recursos necesarios para el «abastecimiento y sostenimiento». Con todos esos datos, Blanco plantea un cálculo sencillo.
«Eso arrojaría una población esclava de entre 200.000 y 400.000, unos 300.000-350.000 de media, a los que, si sumamos el número de libertos que en base a la media provincial general del Imperio puede ser calculado en 105.000, nos daría un total de 405.000 de población dependiente en Hispania».
Es decir, libertos y esclavos representarían aproximadamente el 9% de la población de Hispania. Es una cifra alta, pero se aleja de estimaciones anteriores que elevan la horquilla por encima del 30%. El artículo advierte en cualquier caso que se trata solo de un «cálculo hipotético» para la época altoimperial.
¿Hay más conclusiones? Sí. Y aunque también deben manejarse con cautela resultan fascinantes. Por ejemplo, el estudio de la epigrafía hispánica revela una «clara desproporción» en lo que a a sexos se refiere: si nos basamos en esa fuente de información, había muchos (muchísimos) más esclavos varones que mujeres. Ellos representaban el 64%. Ellas, apenas el 36%. Son datos en consonancia con los logrados en otras partes del Imperio, como Augusta Livia.
¿Y cuánto vivían? Otra conclusión muy interesante es la que nos habla sobre sus edades. «La mortalidad del grupo se concentra en los tres primeros decenios de vida», señala el estudio antes de matizar una idea relevante: tal vez los datos nos choquen en 2026, pero no se alejan mucho de la pauta general del Imperio.
«La esperanza de vida media puede establecerse en torno a 30 años de edad. Estas cifras coinciden con las mismas que se han estudiado para la población libre […]. En conclusión, nada nos indica que su esperanza de vida y años de vida media fueran inferiores al resto de la población. A pesar dea su situación jurídica inferior y dependiente, el grupo manifiesta los mismos problemas en relación a mortalidad, tasa de fertilidad, hijos por pareja y edad de matrimonio».
¿Cómo se esclavizaba? Aclarado cuántos eran y cuánto vivían, queda otra cuestión: ¿Cómo diablos se convertía alguien en esclavo? ¿Por qué llegaba a perder su libertad para verse sojuzgado y dependiente de otra persona?
Había diferentes escenarios. Una persona podía acabar con grilletes por ser prisionero de guerra, a través de la piratería y los mercados externos, ser un expósito o por tratarse de un vernae, un esclavo que ya nace y se cría en la casa de su amo. Incluso había otra posibilidad: la «autoventa», que un ciudadano se vendiese a sí mismo obligado por ejemplo por la acumulación de deudas.
Hay autores que creen que entre todas esas fuentes quizás la más estable y que llegó a convertirse en el canal principal de aprovisionamiento de esclavos fueron los vernae. Blanco cuestiona que haya sido así, tanto en todo el Imperio como en Hispania, al menos si nos fiamos de las fuentes epigráficas, con apenas 120 casos documentados en Hispania. «Los cauces de provisión fueron variados y en proporciones desiguales, según el espacio del Imperio en que nos hallemos».
Imágenes | Wikipedia
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La noticia
Si la pregunta es «qué porcentaje de la población de la Hispania romana eran esclavos», la respuesta es sorprendente
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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