La cineasta Natalie Erika James asegura que nunca imaginó que Saccharine llegaría en un momento tan oportuno. Sin embargo, su nueva película de terror psicológico, centrada en los trastornos alimenticios, la obsesión con el peso y la adicción, ha encontrado eco en un contexto marcado por el resurgimiento de la cultura de las dietas y la popularidad de medicamentos para perder peso.
En entrevista con The Hollywood Reporter, James explicó que la idea de abordar estos temas surgió mucho antes de las discusiones actuales sobre el cuerpo y la imagen física. Según la directora, el proyecto nació de experiencias personales y de haber crecido durante una época en la que los medios de comunicación analizaban y criticaban constantemente la apariencia de las celebridades.
“Hubo un momento en que parecía que nos alejábamos de esa mentalidad, pero siento que simplemente permaneció latente”, comentó la realizadora, quien considera que las redes sociales han intensificado un problema que antes se manifestaba principalmente en revistas y tabloides.
Sinópsis de Saccharine
La película sigue a Hana, interpretada por la actriz Midori Francis, una estudiante de medicina que comienza a ser acosada por una fuerza sobrenatural después de sumarse a una peligrosa moda para adelgazar: consumir cenizas humanas. Aunque la premisa puede parecer extrema, James sostiene que el filme busca reflejar de forma simbólica las consecuencias de la obsesión y los comportamientos compulsivos.
Para la directora, el género de terror es una herramienta ideal para representar conflictos internos. “El horror es increíble para exteriorizar aquello que ocurre dentro de nosotros y convertirlo en imágenes extremas o surrealistas”, explicó. @mundiario
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