Con un tráiler que prometía risas fáciles y situaciones absurdas, Qué huevos, Sofía sorprende al girar hacia un tono mucho más serio de lo esperado. Aunque su envoltura parecía una comedia más del montón, la película se adentra rápidamente en un drama social que, aunque irregular, consigue dejar un eco incómodo en el espectador.
Trama de Qué huevos, Sofía
La historia sigue a Sofía, una mujer que ve cómo su carrera se desmorona al ser reemplazada injustamente en su trabajo por la sobrina del dueño. Cansada del abuso, renuncia, y junto a algunos colegas intenta emprender un negocio pastelero con la meta imposible de entregar 50 mil piezas. Lo que suena como el punto de partida para una comedia de enredos, se transforma en un retrato de la frustración laboral y el desgaste emocional.
Los primeros 30 o 40 minutos pueden sentirse densos: no hay bromas, ni ritmo ágil, y eso puede desconcertar. Pero conforme avanza, la película gana profundidad. La crítica al sistema laboral está bien dosificada con toques de sátira, aunque lo que realmente sacude es su representación de la crisis económica y cómo esta arrastra a sus personajes a tomar decisiones desesperadas.
Cuando el relato se cruza con temas como el narcotráfico y el uso de “pachitas” para sobrellevar el caos, Qué huevos, Sofía deja de ser una simple anécdota para convertirse en un retrato más oscuro y revelador de la precariedad cotidiana.
Una propuesta interesante
Eso sí, no alcanza el nivel de Señora Influencer, pese a que comparten director. Pero hay algo interesante en cómo ambas películas se disfrazan de comedia para después desmontar expectativas. Y aunque La Chupitos parecía ser un simple guiño popular, termina dando una actuación que sorprende por su contención. @mundiario
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