El cineasta Matt Johnson ha vuelto a demostrar que la creatividad no entiende de barreras legales ni de convenciones logísticas. Su más reciente proyecto, Nirvanna the Band the Show the Movie, distribuido por la productora Neon, se ha convertido en uno de los estrenos más comentados de este febrero de 2026 tras su paso por el festival South by Southwest. La cinta, que funciona como una extensión cinematográfica de su aclamada serie web y televisiva, sigue las desventuras de versiones ficticias de Johnson y su compañero Jay McCarrol en su obsesivo intento por actuar en el Rivoli, un emblemático local de Toronto. Sin embargo, lo que define a esta producción no es solo su humor irreverente, sino la audacia técnica y jurídica con la que ha sido construida desde su guion.
Uno de los mayores desafíos de la producción fue la integración de elementos de Regreso al futuro, propiedad de Universal Pictures. Para evitar represalias legales, Johnson trabajó estrechamente con el abogado Chris Perez del bufete Donaldson Callif Perez, especializado en la ley de uso legítimo. Según el director, cada escena fue revisada minuciosamente antes de rodarse para asegurar que la parodia se mantuviera dentro de los márgenes permitidos por la legislación de propiedad intelectual. Este proceso de «autoedición» obligó a descartar chistes musicales específicos, como el uso del tema The Power of Love, sustituyéndolo por Johnny B. Goode para blindar la seguridad jurídica del filme sin sacrificar su esencia cómica.
El rodaje guerrillero y el compromiso con la improvisación
La autenticidad de la película reside en su método de grabación, un estilo «guerrillero» que se extendió durante 200 días de rodaje intermitente. Gran parte del metraje muestra a los protagonistas interactuando con ciudadanos reales en las calles de Toronto que desconocían estar participando en una película. Johnson describe el proceso como similar al de un cortometraje estudiantil, careciendo de permisos formales en muchas localizaciones para capturar momentos de improvisación genuina. Este enfoque, aunque altamente efectivo para el tono de la obra, supuso una carga de trabajo extenuante que consumió gran parte de la vida profesional del director tras finalizar su anterior éxito comercial, BlackBerry.
A pesar de las dificultades logísticas, como dedicar un mes entero de trabajo para obtener apenas un minuto de metraje útil, el resultado final ha sido aclamado como el mayor logro de Johnson hasta la fecha. La película no solo rinde tributo a los blockbusters de los años 80, sino que redefine lo que es posible hacer con un presupuesto limitado y un conocimiento profundo de la ley. Aunque el futuro de la franquicia es incierto debido al enorme compromiso de tiempo que requiere, la química entre Matt y Jay sugiere que el universo de Nirvanna the Band todavía tiene muchas historias que contar, siempre que la idea sea lo suficientemente adictiva para arrastrar a sus creadores de nuevo al set de rodaje.
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