El cine underground de origen persa continúa consolidando su valiosa ventana de exhibición en los principales certámenes del viejo continente. Tras alzarse con el prestigioso premio del público en Venecia por su anterior trabajo, el realizador Nader Saeivar desembarca en el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary con su última propuesta dramática. Bajo el título de Hijamat, esta obra supone un punto de inflexión en la trayectoria del creador al tratarse de su primera producción cinematográfica rodada íntegramente fuera de las fronteras de su país natal.
La trama argumental se ambienta en los barrios multiculturales de Berlín y se sumerge en las dinámicas internas de una familia musulmana profundamente arraigada en sus tradiciones religiosas. El conflicto central estalla cuando se descubre la relación sentimental secreta que uno de los hijos mantiene con otro hombre, desencadenando un fuerte choque cultural. Para el papel principal, el director ha contado con un reparto de proyección europea encabezado por el actor germano-libanés Kida Khodr Ramadan y la célebre intérprete Nastassja Kinski.
El término que da título a la obra hace referencia directa a una terapia tradicional de ventosas orientada a extraer la sangre estancada del organismo. El realizador utiliza esta práctica médica como una metáfora visual para ilustrar la urgente necesidad de una profunda renovación mental en la sociedad actual. Saeivar defiende que, para liberarse de los dogmas obsoletos que asfixian las libertades individuales, los ciudadanos del mundo islámico necesitan experimentar un proceso de purificación ideológica frente a las creennes religiosas extremas.
La estrecha colaboración creativa con el maestro Jafar Panahi
El proceso de escritura del guion ha vuelto a contar con la participación activa del veterano cineasta Jafar Panahi, con quien Saeivar colabora de manera ininterrumpida desde el año 2017. A pesar de la distancia física impuesta por las circunstancias políticas del realizador en Alemania, ambos autores reescribieron las escenas de forma conjunta. Panahi se trasladó posteriormente a la capital alemana para supervisar personalmente las decisiones estéticas clave tomadas durante la compleja fase de montaje final.
Sin embargo, la situación actual de los creadores independientes dentro del territorio iraní sigue siendo extremadamente alarmante debido a las represalias estatales cotidianas. El director denunció que las autoridades confiscan sistemáticamente los pasaportes de los profesionales de la cultura, obligándolos a gastar su energía en interminables litigios judiciales en lugar de crear. Esta presión burocrática asfixia la libertad creativa de un colectivo que intenta retratar las tensiones internas de las nuevas generaciones del país.
El profundo cambio secular en la juventud contemporánea
Saeivar subraya que existe un marcado contraste entre la percepción de la espiritualidad que observa en Europa y la realidad social de su tierra de origen. Según el cineasta, la juventud de Irán experimenta un fuerte desencanto hacia las imposiciones doctrinales del régimen autocrático actual, manifestando un deseo de apertura social irreversible.
Por su parte, el equipo de distribución confía en que la película logre saltarse las barreras de la censura oficial mediante los canales digitales alternativos para impactar en las audiencias de Oriente Medio.
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