Marruecos tiene un plan para ganar más de 1.000 hectáreas en el Sáhara con un objetivo: convertirlas en cultivos de regadío

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El Gobierno marroquí quiere reforzar su peso en el Sáhara apostando por su músculo agrícola, un doble objetivo para el que está buscando aliados. Su Agencia para el Desarrollo Agrícola (ADA) acaba de lanzar una convocatoria para captar socios inversores que le ayuden a ganar alrededor de 1.100 hectáreas de tierras agrícolas en Dakhla-Oued Ed-Dahab, terrenos pensados para la horticultura comercial que se beneficiarán de una nueva planta desalinizadora. 

El tema resulta especialmente interesante en España por dos razones: se centra en el entorno del antiguo asentamiento de Villa Cisneros y puede afectar al sector agrícola español, que lleva tiempo quejándose de la competencia marroquí.  

¿Qué ha pasado? Que el Ejecutivo marroquí quiere reforzar su huella en la economía de Dakhla-Oued Ed-Dahab, una región situada al sur del territorio en disputa del Sáhara Occidental. De hecho su capital es Dajla, lo que en su día fue el asentamiento español de Villa Cisneros. Con ese propósito la ADA ha lanzado una licitación con la que pretende atraer a empresas que le ayuden a cultivar un área de casi 1.100 hectáreas que se beneficiará de una nueva desalinizadora.

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¿Qué ha hecho exactamente? La noticia la ha avanzado el diario Les Inspirations Éco, que hace unos días reveló que la Agencia para el Desarrollo Agrícola de Marruecos ha lanzado una convocatoria para atraer inversores (tanto locales como extranjeros) interesados en hacerse cargo de 35 proyectos agrícolas repartidos por Dakhla-Oued Ed-Dahab y que abarcarán más de 1.090 h.

En concreto, lo que tiene en mente Rabat es una fórmula de colaboración público-privada (PPP) centrada en tierras controladas por el Estado marroquí y que se dividirán en una treintena de proyectos agrícolas: 28 medianos que abarcan 345,6 hectáreas, tres grandes que rozan las 170 h, otros tres que requerirán agregación y suman 565,1 h y otro de menor tamaño (9,8 h).

¿Cómo se gestionarán? A través de contratos de alquiler. Los inversores interesados firmarán con el Gobierno marroquí acuerdos de entre 25 y 40 años de explotación (este último plazo, el más extenso, se reserva para las parcelas que requieran invertir en plantas de procesamiento), un período durante el que las empresas deberán pagar una renta establecida por el Gobierno. Según el diario El Debate, dependiendo del tamaño, el alquiler oscilará entre 640 y 4.250 € al año. La prensa marroquí habla también de una tarifa de conexión por hectárea.

Esa renta no es el único compromiso que asumirán las empresas interesadas en explotar las tierras de cultivo. La cuota de alquiler irá incrementándose un 10% cada cinco años a partir del momento en el que se active el sistema de riego. El inversor tampoco podrá hacer lo que quiera con el suelo. La idea es que presenten proyectos enfocados sobre todo a la horticultura comercial (excluidos los frutos rojos). Quienes firmen el contrato estarán obligados además a gestionar y explotar las parcelas directamente, sin transferírselas a terceros.

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¿Por qué es importante? Que Marruecos busque socios para reforzar el músculo agrícola del país es interesante, pero no explica que la noticia haya captado el interés de la prensa española. Si lo ha hecho no es tanto por ‘el qué’ como ‘el dónde’. Como apuntábamos antes, el proyecto se centra en Dakhla-Oued Ed-Dahab, en el área del Sáhara Occidental que Marruecos considera parte de su territorio y el Frente Polisario reclama como suelo de la República Saharaui.

¿Hay algo más? Sí. La convocatoria lanzada por Rabat es parte de una iniciativa mucho más amplia y ambiciosa: un proyecto de irrigación de Dakhla que pretende aprovechar agua de mar desalinizada para regar algo más de 5.000 hectáreas. De hecho, las casi 1.100 h que ofrece ADA se beneficiarán del agua de esa planta. En general, Rabat lleva años haciendo un esfuerzo por reforzar el músculo económico de Dakhla, lo que de paso asienta su peso en la región.

Como telón de fondo está el programa ‘Génération Green 2020-2030’, lanzado hace ya años por el Ejecutivo marroquí y que aspira a reforzar el PIB agrícola del país y reforzar su músculo exportador. Ahora mismo Marruecos juega un papel clave como proveedor de frutas y verduras de España y ha logrado ampliar su peso exportador en la Unión Europea en productos como el tomate. Mientras, los agricultores españoles advierten de la competencia desleal que ejerce el país.

Imágenes | Hugh Llewelyn (Flickr), Flowcomm (Flickr)

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Carlos Prego

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