Lo que pretendía ser una gran apuesta cinematográfica para Arabia Saudita terminó convirtiéndose en un arranque decepcionante en taquilla. Desert Warrior, protagonizada por Anthony Mackie y Ben Kingsley, debutó recientemente sin lograr captar la atención del público ni en Estados Unidos ni en mercados clave de Medio Oriente.
Tras un desarrollo que se extendió por cinco años y estuvo marcado por retrasos y cambios creativos, la película llegó a salas con una recaudación inicial modesta: apenas poco más de medio millón de dólares en territorio estadounidense, una cifra muy por debajo de lo esperado considerando su elevado presupuesto cercano a los 150 millones.
El proyecto, impulsado por MBC Group y distribuido por Vertical, tampoco ha logrado despegar en la región que inspiró su historia. En Arabia Saudita, su estreno la colocó lejos de los primeros lugares de taquilla, mientras que en otros mercados del Golfo los ingresos han sido igualmente discretos.
El desastre de Desert Warrior
Diversos factores parecen haber influido en su bajo rendimiento. Por un lado, el contexto geopolítico actual habría reducido el interés del público por una historia centrada en conflictos bélicos en el desierto. A esto se suman problemas estructurales del propio filme, que según analistas no logra definir claramente a qué audiencia apunta, quedando a medio camino entre el cine comercial de Hollywood y una narrativa regional.
El desarrollo del proyecto tampoco estuvo exento de complicaciones. Diferencias creativas con el director Rupert Wyatt, quien abandonó y posteriormente retomó la producción, así como retrasos y ajustes presupuestarios, afectaron el resultado final. Incluso pruebas de audiencia tempranas ya anticipaban una recepción tibia. @mundiario
Fm Golfo Azul Villa Pehuenia
