Fuerza Regida arrancó su set como cabeza de cartel de Sueños 2026 con “Marlboro Rojo”, y en cuestión de segundos el ambiente en Grant Park pasó de la emoción típica de festival a algo más sudado, más ruidoso y un poco menos estable. Para la noche del domingo (24 de mayo), el grupo de San Bernardino ya había convertido el tramo final de uno de los festivales de música latina más grandes del país en una fiebre corridera en toda forma: de esas con morras gritando, cuerpos desmayándose cerca de la barricada y canciones pegando tan duro que casi se sentían físicas.
Eso ya era parte de la historia. En una conversación con Billboard antes del show, el grupo recordó que tocaron en la edición inaugural de Sueños en 2022 sin estar hasta arriba del cartel, y que regresaron este año para encabezarlo, algo que, según ellos mismos, ya habían “manifestado”. Después de una racha que incluyó su rompedor álbum IIIXPANTIA (2025) y un dominio todavía mayor dentro de la conversación de los corridos, el ascenso se sentía merecido.
JOP salió al escenario con una gabardina negra, beanie y lentes oscuros, proyectando una amenaza muy regional mexicana con la dosis exacta de vanidad rockstar como para mandar a las primeras filas al colapso. Los gritos empezaron al instante. También los celulares. En cierto punto, la reacción a su alrededor dejó de sentirse como fanatismo festivalero normal y empezó a parecer más bien devoción masiva: primal, desordenada, medio insana. Pero el arrastre de Fuerza Regida va más allá de un solo frontman. Como banda, ya encontraron la forma de hacer que los corridos peguen como adrenalina, y Sueños estuvo completamente sintonizado con esa frecuencia.
El set se movió con esa energía suelta y sobrada de artistas que saben que pueden darse el lujo de divertirse. Chuyin — el artista enmascarado de Street Mob cuyo álbum debut acaba de entrar a los charts de Billboard — apareció para “Pues ya ni pedo”. Chino Pacas volvió al escenario para “Qué onda”. Los Gemelos de Sinaloa y Clave Especial reforzaron la sensación de que esto se parecía menos a un slot principal rígidamente controlado y más a una cumbre ambulante entre artistas que se mueven en la misma órbita. Uno de los giros más eléctricos de la noche vino de Moisés López, normalmente apostado con el tololoche, quien asumió la voz en vivo por primera vez y se arrancó la camisa en pleno hype, como si la misión fuera seguir subiendo la temperatura.
Y luego estuvieron las pausas. Más de una vez, el show tuvo que detenerse mientras atendían y sacaban a fans desmayados, con carritos atravesando la multitud una y otra vez. Llámenle el efecto Michael Jackson, llámenle sobreestimulación, o llámenle lo que pasa cuando una banda crece lo suficiente como para cortocircuitar a la gente que intenta verla de cerca. Sea cual sea la etiqueta, el punto quedó clarísimo.
Sueños terminó en los términos de Fuerza Regida: corridos a todo volumen, invitados entrando y saliendo, y fans apenas aguantando el ritmo. Lo que sigue es llevar esa misma energía a la carretera con Esto No Es Un Tour, que arranca su etapa de estadios en Estados Unidos el 18 de junio en Petco Park, en San Diego.
Fm Golfo Azul Villa Pehuenia