Gaumont, símbolo de la cultura francesa con 131 años de historia, afronta su transformación más crítica en este 2026. La Autorité des marchés financiers (AMF) ha ratificado que la familia Seydoux que ya posee el 90% debe lanzar una oferta pública de adquisición (OPA) para comprar el 10% restante antes de mediados de abril. La justicia francesa ha dado la razón a los fondos que denunciaron estar «atrapados» en un valor cuya negociación se había desplomado.
Un modelo de negocio bajo presión
A pesar de éxitos recientes en la taquilla gala, las cuentas de 2025 reflejan la fragilidad de la firma. Aunque sus ingresos se mantienen estables en 150 millones de euros, las pérdidas se han disparado un 153%, alcanzando los 19,5 millones de euros. El giro estratégico de 2017, centrado en la producción tras vender sus cines a Pathé, no ha dado los frutos esperados, obligando a la empresa a cerrar gran parte de su división en Estados Unidos.
El nuevo mapa del cine francés en 2026
La salida de bolsa de Gaumont coincide con un proceso de consolidación en toda la industria:
UGC: El gigante de la exhibición ha aceptado la entrada de Canal+ (34%), con opción de compra total para 2028.
Pathé: Ha abandonado sus planes de salir a bolsa tras dar entrada al magnate Rodolphe Saadé.
Para Gaumont, este movimiento supone un regreso al control familiar absoluto, pero también plantea dudas sobre su valoración real en un mercado dominado por el empuje de las plataformas de streaming.
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