En 1986, España, Alemania, Italia y Reino Unido decidieron unir fuerzas para construir el Eurofighter Typhoon. Tardaron casi dos décadas en convertirlo en realidad, pero aquel proyecto dejó una lección clave: en Europa, los cazas no se construyen solo con ingeniería, sino con equilibrios industriales y políticos que a veces duran más que la propia tecnología.
El hundimiento y el plan B. Lo contamos la semana pasada. El colapso del Future Combat Air System no ha sido solo el fracaso de un gran programa militar europeo de 100.000 millones de euros, ha sido también el momento en que España entendió que no podía quedarse esperando a que Francia y Alemania resolvieran sus guerras industriales.
Durante años, el FCAS se vendió como el gran caza europeo de sexta generación, pero las tensiones entre Airbus y Dassault Aviation terminaron bloqueando el reparto de trabajo, el liderazgo y la arquitectura tecnológica. Cuando Berlín se retiró, Madrid perdió algo más que un socio: perdió la columna que sostenía su propia apuesta.

Concepto de FCAS
La salida española. España llevaba tiempo moviéndose en silencio. Con Indra ganando peso en defensa y con conversaciones crecientes con Saab, la idea era clara: si el FCAS se hundía, había margen para construir un eje alternativo con Alemania y Suecia alrededor de tecnologías satélite como sensores, nube de combate, drones acompañantes y sistemas de mando.
No era aún un “nuevo caza” como tal, pero sí una plataforma de supervivencia industrial para no quedar atados a París. Era una vía lateral para mantener viva la opción española dentro de la sexta generación europea.
Italia cambia el tablero. Y entonces ha aparecido Italia. La nueva dirección de Leonardo ha dejado claro que estaría encantada de abrir la puerta del Global Combat Air Programme a Alemania. Sobre el papel, eso es una invitación lógica: Berlín aporta dinero, industria y experiencia acumulada con el Eurofighter Typhoon.
Pero estratégicamente es una bomba para España. Porque la pieza central de su plan B (Alemania) podría dejar de mirar hacia el eje sueco y girarse hacia Roma, Londres y Tokio. En cuestión de semanas, la vía de escape española puede quedar convertida en un callejón sin salida.
Alemania busca un papel protagonista. El movimiento alemán también tiene lógica interna. Berlín no quiere ser un socio secundario. Lo dejó claro dentro del FCAS y lo está repitiendo ahora: si entra en otro programa, quiere un rol proporcional a su inversión y a su peso industrial.
Eso encaja mal con Francia, donde Dassault Aviation nunca quiso soltar el control, pero encaja mucho mejor con la flexibilidad italiana. Además, BAE Systems y la rama alemana de Airbus ya cooperaron con éxito en el Eurofighter. Para Berlín, GCAP empieza a parecer menos una alternativa y más una continuación lógica.
El dilema español. Y aquí está la gran grieta para España. Si Alemania se integra en GCAP, Madrid se queda atrapada entre dos mundos: un FCAS herido de muerte y un plan alternativo que pierde a su socio más importante antes de consolidarse. España puede intentar seguir pegada a Francia, pero eso significaría aceptar un papel (mucho) más subordinado.
También podría buscar un acercamiento directo a Italia o incluso a Japón y Reino Unido, pero llegar tarde a un programa ya estructurado reduce mucho el margen de negociación. El riesgo es brutal: quedar fuera de la mesa donde se decide el próximo gran ecosistema de combate aéreo europeo.

Mientras Europa aguarda a su caza de sexta generación, Airbus le ha obsequiado con otra cosa: un helicóptero sin cabina
Europa vuelve a repetir su viejo problema. Todo esto vuelve a revelar el gran drama industrial europeo: demasiados proyectos, demasiados egos y, sobre todo, demasiado solapamiento. Mientras Estados Unidos y China avanzan con programas centralizados, Europa sigue fragmentando sus recursos entre bloques rivales.
En ese sentido, España creyó haber encontrado una red de seguridad tras el FCAS. El problema es que esa red dependía de Alemania… y ahora Alemania tiene una nueva pareja de baile.
Imagen | Picryl
En Xataka | España, Francia y Alemania se habían unido para alumbrar el «caza europeo» del futuro: ahora esa vía está muerta
En Xataka | El caza europeo ha muerto, pero Europa aún tiene una última bala para evitar al F-35: la alianza de España y Suecia
–
La noticia
España tenía un plan maestro para el caza europeo. El problema es que a Alemania le acaba de salir una novia con mucha «pasta»
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Miguel Jorge
.
Fm Golfo Azul Villa Pehuenia