Marco Casero viaja 3 veces al año a Japón en busca de cartas que no existen en ningún otro lugar del mundo, por tiendas de Tokio, Osaka y Kioto. Vuelve con la maleta llena de sobres brillantes y los revende en Metrópolis Center, la tienda de coleccionismo de Argüelles, abierta desde 1996 (el mismo año que nació Pokémon, curiosamente). El viernes 18 de septiembre, la fila para entrar daba la vuelta a la manzana: sacos de dormir, latas de energética, gente esperando desde la 1 de la madrugada para una puerta que no se abriría hasta las 11:00. Nadie pensaba abrir los sobres: la idea era revenderlos por internet al triple de precio. «Aquí especula todo el mundo», resumía uno de los primeros de la cola.
11 años en el mostrador. Casero trabaja en Metrópolis desde hace 11 años, encargado de las compras de producto Pokémon. Ha visto la tienda pasar de 5 a 30 empleados en 6 años. Además de Pokémon, comercia con Magic, Yu-Gi-Oh! y One Piece, y compra cartas a domicilio fuera de Madrid.
Pero es el coleccionismo japonés el que Casero describe con vocabulario bursátil: «Trabajamos con datos, gráficas y estadísticas. Tratamos de predecir qué cartas van a subir a corto y medio plazo e intentamos diversificar nuestra cartera de inversión para controlar el riesgo». La fiebre, según él, despegó con la pandemia: llegaron compradores sin «interés genuino» por la saga, solo con ganas de especular.
Domingos en Puerta de Toledo. Fuera de las tiendas, Madrid tiene su propio circuito de trueque. Cada domingo, de 9:00 a 14:00, el Rastro de Puerta de Toledo se llena de comerciantes que abren sus álbumes al público; cualquiera puede sumarse con su colección. Hay un segundo punto, más pequeño, en la Plaza de Quintana (Ciudad Lineal), centrado en combates. La escasez de producto oficial (visible con el relanzamiento de la colección 151) empuja a los jugadores hacia este mercado paralelo. El riesgo son las falsificaciones: cartas más gruesas y con un tacto distinto al original.
168,5% de subida. El mercado ya tiene su propio termómetro: el PokéViews Top 100 Index, o PV100. Reúne 100 cartas en inglés sin graduar, con el mismo peso cada una, actualizado cada día. Desde comienzos de 2024 acumula una subida del 168,5%, frente al 62,2% del S&P 500 en el mismo periodo. Entre sus piezas más valiosas figura una Latias & Latios GX de arte alternativo, tasada en 3.910 dólares, y una Umbreon VMAX de arte secreto, en 2.282 dólares.

De coleccionista a inversor. Miquel, conocido en redes como Akkerman, compra cartas desde hace 10 años. Hoy calcula su «cartera» en más de medio millón de euros, con 2 estrategias. La primera es acumular cajas sin abrir, cuyo precio se revaloriza «como el oro»; abrirlas es arriesgarse a perderlo. La segunda: cazar piezas únicas. Su tesoro es un Rayquaza de una tirada de solo 9 ejemplares, comprado por 50.000 euros y valorado hoy en 700.000. Lo que dispara su precio, dice, es la mezcla de personaje emblemático, escasez y, muy concretamente, estado de la carta.
El sello y el sellado. Para certificar ese estado existen empresas como la estadounidense PSA (Professional Sports Authenticator). Por unos 50 euros, revisan el color, la rugosidad y cada borde, sellan la carta al vacío y le asignan una nota del 1 al 10. Esa calificación decide después si una carta vale 50 euros o 6.000: en Metrópolis ya hay varias piezas graduadas que superan esa cifra.
El siguiente paso es subir la carta graduada a aplicaciones como CollectR, con más de 11 millones de usuarios y 800.000 clientes nuevos cada mes. Su interfaz recuerda a un neobanco: muestra la cartera y permite comprar y vender. Desde 2023 sus ventas se han multiplicado por 5. En eBay, el portal de compraventa más grande del sector, las búsquedas de cartas japonesas subieron más de un 150% este año.

Comprar un sobre de cartas Pokémon en Japón ya requiere algo más que dinero: ahora también hace falta tu rostro
La joya de la corona. El caso que más ha disparado el mercado no fue una compra, sino una venta: el 16 de febrero de 2026, Logan Paul subastó su Pikachu Illustrator de 1998 —única con calificación perfecta PSA 10— a través de la subasta de Goldin. La había comprado él mismo en 2021 por 5,3 millones de dólares; esta vez la vendió por 16,49 millones al inversor AJ Scaramucci. Es la carta coleccionable más cara jamás subastada.
150.700 millones. Cuando Satoshi Tajiri lanzó junto a Nintendo los primeros juegos de Pokémon para Game Boy quizá se esperaba esta locura. Las cartas llegaron meses después. Tres décadas de series, videojuegos y merchandising suman ya, según la auditoría de PwC de Tokio de marzo de 2026, más de 150.700 millones de dólares acumulados, muy por encima de los 90.000 millones que se le atribuían. La edición del 30 aniversario, con más de 150 cartas holográficas y el primer lanzamiento mundial simultáneo del juego, salió a la venta el 16 de septiembre. Metrópolis limitó la compra a 1 unidad por cliente. No fue suficiente para frenar la cola.
Imágenes | Archivo / Captura propia del ranking PV100 al momento de elaborar este artículo
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La noticia
En Madrid hay un templo dedicado a cartas de Pokémon y se están haciendo de oro: “Aquí especula todo el mundo”
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Isra Fdez
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