La AI está poniendo en serias dudas la continuidad de distintos sectores tan variados como los programadores, los productores musicales, de cine e incluso los ilustradores. Crear un cuadro, una canción, un clip de vídeo o una app, antes implicaba tener talento y lo conocimientos necesarios. Ahora basta con elegir el modelo de IA adecuado.
Hace unos días, el gobierno de Reino Unido consideraba la posibilidad de implantar una renta básica universal para paliar los efectos de la IA. El gobierno de Irlanda se les ha adelantado y ya ha puesto en marcha una iniciativa en la que otorga una renta básica mensual a 2.000 artistas. Según un informe oficial del impacto de la medida, cada euro público que se aporta a esta renta básica, genera 1,39 euros de retorno.
Una prueba que se consolida. En 2022, Irlanda puso en marcha un proyecto piloto de renta básica universal para artistas con el que buscaba reducir el impacto de la COVID-19 en la industria cultural. La prueba resultó ser un éxito inesperado, por lo que la Administración irlandesa ha optado por consolidarla convirtiendo a la Renta Básica para las Artes en una herramienta contra la precariedad de los artistas, y evitar que abandonen su labor creativa por motivos económicos.

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De acuerdo a lo publicado por EFE, el ejecutivo irlandés ha dotado al proyecto con una partida presupuestaria de 18,27 millones de euros para que 2.000 artistas se beneficien de un pago de 325 euros semanales. «Este es un hito importante para las artes en Irlanda y para nuestra forma de apoyarlas», señalaba Patrick O’Donovan, Ministro de Arte y Cultura de Irlanda. «Irlanda es líder mundial en el ámbito del apoyo a artistas gracias a la BIA (Basic Income for the Arts)», añadía en el comunicado oficial de la medida.
Una prueba que fue un éxito. El programa piloto arrancó en noviembre de 2022 tras la pandemia, seleccionando a 2.000 artistas de 9.025 candidaturas mediante sorteo para evitar sesgos. Cada uno recibió 325 euros netos semanales durante 36 meses, equivalentes a 16.900 euros anuales libres de impuestos y sin condiciones laborales.
La composición reflejó la diversidad del sector: 707 en artes visuales como pintores y escultores, 584 músicos y compositores, 204 cineastas y audiovisuales, 170 escritores y poetas, 160 en teatro y danza, más 175 en áreas mixtas como diseño o performance. Este diseño aleatorio permitió medir efectos reales sin sesgo para los perfiles exitosos. La prueba piloto estuvo sometida a un estudio constante de entidades independientes, que pudieron medir los beneficios de la medida.
El piloto demostró con datos que 325 euros semanales bastaban para cubrir parte de los gastos básicos, liberando hasta 25 horas extra semanales para que los artistas pudieran dedicar tiempo a crear. Es decir, era lo suficientemente baja como para permitir que los artistas pudieran dedicar tiempo a su producción artística, pero no tanto como para hacerlos dependientes de ella.

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Es una renta básica, pero con condiciones. La medida permite mantener las mismas condiciones económicas que el programa de 2022, pero incorpora una serie de condiciones que evitan la dependencia asignándola en trienios alternativos.
Es decir, los beneficiarios de la renta en el ciclo 2026-2029 no pueden optar a la del ciclo 2029-2032, pero sí vuelven a ser elegibles para el de 2032-2035. Además, al final de cada ciclo, se produce un descenso gradual de tres meses en la renta, donde el pago baja el 25% al mes para facilitar la transición hasta que dejen de percibirla.
Más arte, menos precariedad. Los resultados más consolidados de la prueba piloto publicados en septiembre de 2025, señalaban que la inversión inicial del proyecto era de 105 millones de euros, de los cuales solo se ejecutaron 72 millones. Sin embargo, eso bastó para que se obtuviera un retorno de unos 80 millones de euros.
Los artistas que participaron en la prueba incrementaron sus ingresos mensuales una media de 500 euros, al tiempo que se reducían unos 280 euros de media sus ingresos procedentes de actividades no artísticas. Es decir, la renta básica permitía que los artistas se concentraran en sus creaciones y pudieran rentabilizarlas, permitiéndoles vivir de su arte y no de trabajos precarios o a tiempo parcial.
«El retorno económico de esta inversión en los artistas y trabajadores de las artes creativas de Irlanda está teniendo un impacto positivo inmediato para el sector y la economía en general», sentenciaba el ministro de cultura irlandés.
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Imagen | Unsplash (Dillon Wanner)
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La noticia
En Irlanda temen que los artistas se queden sin comer por culpa de la IA. Así que les va a dar una renta básica
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Rubén Andrés
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