Antes de cada película de la Metro-Goldwyn-Mayer un león lleva rugiendo desde hace un siglo. Solo una vez calló, y este silencio lo persiguió un director que quería ser respetuoso con el Niño Jesús. Fue en ‘Ben-Hur’, en 1959: el león, en vez de rugir como era su costumbre, aparecía quieto, mirando a cámara. Fue la primera vez en la historia sonora de la productora en la que adoptaba este tímido comportamiento.
Chistar al león. Wyler no quería que su epopeya bíblica, que arranca con los Reyes Magos visitando al Niño Jesús, tuviera como preludio el bramido de un animal de circo. El director explicó entonces a la prensa que no quería que «se perturbara el ambiente de la Navidad», y que convenció a Metro de sustituir el rugido por una toma del león quieto que ya existía en el archivo del estudio, evitando así regrabar nada. Wyler llegó a lamentar que la anécdota ocupara más titulares que la propia película, algo que en su momento le pareció casi una provocación contra un símbolo intocable.
La importancia de ‘Ben-Hur’. ‘Ben-Hur’ no era una producción cualquiera para MGM. El estudio invirtió alrededor de 15 millones de dólares en el rodaje, la cifra más alta destinada hasta entonces a una película, en un momento en que la compañía atravesaba serias dificultades financieras. La apuesta funcionó: la película recaudó cerca de 37 millones de dólares solo en Estados Unidos y 80 millones en todo el mundo durante su estreno inicial, lo suficiente para sostener al estudio otra década. En los Oscar de 1960 se llevó once estatuillas de doce nominaciones, un récord que sigue en pie 66 años después y que solo ‘Titanic’ y ‘El Señor de los Anillos: El retorno del Rey’ han conseguido igualar, aunque no superar.

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Muchos leones, en realidad. Detrás de «el león de la Metro» hay, en realidad, una sucesión de animales distintos: son ocho los que han encarnado a Leo desde 1924, algunos de los cuales llegaron a recorrer pueblos de Estados Unidos en gira promocional. El actual, activo desde 1957 (aunque obviamente su intérprete murió hace mucho), es el único que ha ostentado formalmente el nombre de «Leo», pese a que el estudio ha aplicado esa etiqueta a todos sus predecesores por igual.
El primero, Slats, ni siquiera rugía: solo miraba a cámara, porque el cine todavía era mudo. Jackie, su sucesor, fue el primero en emitir sonido gracias a un disco de gramófono, y sobrevivió a dos accidentes de tren y uno de avión que lo dejó varado varios días en Arizona. Es decir, que cuando llegó Wyler, no era ningún sacrilegio tocar el logo con pequeños ajustes.

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El logo: se juega. El rugido de Leo se ha interrumpido con frecuencia, aunque casi nunca por el mismo motivo reverente que aplicó Wyler. En ‘Tarzán de los monos’ el león reproduce el grito característico de Johnny Weissmuller. En la última versión de ‘La Pantera Rosa’, el rugido es interrumpido por un Clouseau animado. En ‘Merv’ de 2025 el león se sustituye por un perro que ladra, y en la reciente ‘He-Man y los Masters del Universo’ ocupa su lugar Cringer, el tigre parlante de la franquicia. Sin embargo, ninguna de esas intervenciones tiene el peso simbólico de lo ocurrido en 2025 con ‘El Mago de Oz’ en la Esfera de Las Vegas, donde el León Cobarde interpretado por Bert Lahr ocupa el círculo del logo en lugar de Leo.
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La noticia
En 1959, una película consiguió algo inédito hasta entonces en el cine: que el león de la Metro permaneciera en silencio
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