Desde que en enero de 2025 comenzaran las obras del soterramiento de la A-5 no se ha hecho más que echar la vista atrás para comparar esta obra faraónica con Madrid Río y el soterramiento de la M-30 a su paso por el sur de la ciudad. Uno de los alicientes de la obra es, sin duda, la mejoría de la calidad de vida de los vecinos.
Pero ahora, una investigación de El Mundo explica hasta qué punto la ciudad corre el riesgo de volver a entrar en un pozo de dinero y de gasto. Y lo sabemos porque desde hace cinco años un informe dice que se necesitan 400 millones de euros para arreglar todos los problemas estructurales de la M-30.
Un informe que ha estado cinco años escondido.
¿Qué ha pasado? Explica El Mundo en una exclusiva que la ciudad de Madrid ha tenido guardado en un cajón un informe que apunta que es necesario invertir 400 millones de euros en la M-30 para garantizar la seguridad de la infraestructura.
Dicho informe, aseguran, se presentó en 2021 pero el consistorio lo ha mantenido guardado en un cajón y no se ha aplicado ninguna de las medidas propuestas. Y es que el propio Ayuntamiento ha reconocido que no se han hecho inversiones excepcionales en el mantenimiento de la infraestructura.

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¿Cómo que 400 millones? La cifra la aportaba LRA, una consultoría especializada en el mantenimiento de infraestructuras. Tomás Ripa, director de la misma e ingeniero de caminos, asegura que 400 millones de euros es lo que tendría que gastarse la ciudad de Madrid para garantizar que se cumpla la vida útil de la infraestructura que debería alargarse «100 años, que es el estándar de vida útil que se suele pedir a las infraestructuras», señalan en el texto.
Según sus cálculos, todas las intervenciones podrían hacerse con 200 millones de euros pero para ello sería necesario cerrar a cal y canto los túneles. Como considera que eso es inviable porque se taparía una de las principales arterias de la ciudad, el coste de realizar pequeñas obras se duplicaría, alcanzando esos 400 millones de euros.

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¿Tan grave es la cosa? Según LRA, sí. Afirmaban (hace ya cinco años, recordemos) que en el 20% de los túneles existen deficiencias graves. El 14% de los kilómetros de túnel tienen deficiencias medias y el 6% daños graves. La situación, asegura Ripa, es todavía peor en los accesos y los espacios para emergencias donde las deficiencias medias se elevan hasta el 25%. Las graves quedan en un 4%.
Y quizás lo peor de todo es que aseguran que estos daños afectan directamente a la capacidad de resistencia del elemento que ha quedado socavada por las continuas filtraciones de agua que llegan desde la superficie. Eso sí, opina que no ha sido un problema tanto de mantenimiento y sí de diseño y, probablemente, de ejecución.

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¿Qué dice el Ayuntamiento de Madrid? En El Mundo se han puesto en contacto con los responsables del consistorio quienes reconocen que no se han hecho inversiones extraordinarias en el mantenimiento de los túneles para arreglar estas deficiencias de las que se lleva avisando un lustro.
Apuntan a que desde 2016 existe un tira y afloja con Emesa, la compañía que debía encargarse del mantenimiento. Desde el Ayuntamiento de la ciudad señalan que esta empresa no ha cumplido con su parte del mantenimiento y que, por tanto, hace una década se decidió no reparar según que zonas o espacios porque iba a ser necesario, directamente, construir de nuevo la infraestructura en algunos puntos concretos.
Y es que para la construcción de los túneles de la M-30 se confió el trabajo a Calle 30. Esta empresa estaba formada en un 80% por el propio Consistorio y el 20% restante lo formaba una UTE de empresas privadas llamada Emesa. Esta agrupación de empresas era la encargada de mantener la infraestructura a razón de 30 millones de euros anuales y que, según el Ayuntamiento, no ha cumplido su parte. El año pasado, el Ayuntamiento de Madrid terminó por comprar el 20% restante de Calle 30 y ahora la compañía es enteramente pública.
Tanto LRA (en un informe de 2017) como Getinsa-Euroestudios, otra consultora que ha realizado trabajos para el Ayuntamiento de Madrid, han informado que el mantenimiento de Emesa ha sido insuficiente, según el diario. Y es más, aseguran que hasta 2020 no existía «un plan de mantenimiento estructural de los túneles con directrices de actuación claras, viables y eficaces».

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Una obra faraónica. Para hacernos una idea de la obra que fue la construcción de los túneles de la M-30 basta con mirar a la actual intervención sobre la A-5 a su entrada en la ciudad. Esta última dará lugar a un parque de 3,2 kilómetros, mientras que el soterramiento de la M-30 liberó 120 hectáreas y 30 kilómetros de sendas ciclistas. El parque construido mide unos 10 kilómetros.
En total, se necesitaron cuatro años completos de obras para poner en funcionamiento los túneles de la M-30 y otros seis años más para dejar finalizado el parque tal y como lo conocemos hoy en día.
Se calcula que, sin gastos extraordinarios como los 400 millones de euros mencionados, el coste total de la obra sería de 6.000 millones de euros a pagar en 30 años de los cuales 1.700 millones de euros fueron necesarios para empezar a mover el proyecto.
Foto | Max Alexander y Nicolas Vigier
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La noticia
Hace 20 años, Madrid se inventó un parque espectacular sobre la M-30. Ahora necesita invertir 400 millones para que no se caiga a cachos
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Alberto de la Torre
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