El cine jordano, caracterizado por voces sumamente personales e historias auténticas de gran calado social, está rompiendo fronteras y conquistando nuevos mercados en este junio de 2026. La selección de dos largometrajes jordanos en el prestigioso Festival de Cine de Shanghái el thriller criminal Boomah, dirigido por Zaid Abu Hamdan, y el drama familiar Sink, de la realizadora Zain Duraie ilustra el creciente interés de las audiencias globales por las obras de la región, sirviendo además como un trampolín estratégico hacia los masivos canales de distribución asiáticos.
Relatos de supervivencia urbana y salud mental
Presentada en la sección competitiva Asian New Talent de Shanghái, Boomah transporta al espectador a una comunidad marginada donde una mujer (interpretada por Rakeen Saad) debe abrirse paso con violencia en una cruda lucha de poder entre bandas rivales mientras lidia con sus propios traumas. Por su parte, la cinta Sink, que ya cosechó aplausos en el circuito de festivales de Norteamérica y Europa, se adentra en la conmovedora travesía de una madre que se enfrenta a la enfermedad mental de su hijo adolescente, un tema tradicionalmente tabú dentro de la cinematografía y las sociedades del mundo árabe.
Un puente cultural y el legado de la narrativa palestina
El productor Gianluca Chakra destaca que este desembarco en Shanghái coincide con una notable presencia de creadores árabes, emulando hitos comerciales históricos en China como el de la libanesa Cafarnaúm de Nadine Labaki. Asimismo, Jordania se ha consolidado en los últimos años como el hogar creativo e institucional por excelencia para la rica narrativa palestina, albergando producciones de la talla de Theeb nominada al Oscar, Inshallah a Boy, The Alleys o la reciente épica familiar Todo lo que queda de ti (All That’s Left of You) de Cherien Dabis, demostrando una madurez técnica y una honestidad emocional capaces de conectar con cualquier espectador del planeta.
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