El biberón no es solo un trozo de plástico: es el resultado de miles de años de ensayo, error y la teoría germinal de Pasteur

El biberón no es solo un trozo de plástico: es el resultado de miles de años de ensayo, error y la teoría germinal de Pasteur

Hoy en día, un biberón es un objeto cotidiano, un estándar de seguridad sanitaria que está compuesto por plásticos libres de BPA, vidrio templado y silicona de alta calidad. Sin embargo, detrás de esta simplicidad se esconde una gran historia médica sobre el origen del biberón y las épocas oscuras que ha atravesado a lo largo de los años. 

El origen. Durante mucho tiempo, la historia de la alimentación infantil se basó en suposiciones, pero la ciencia arqueológica moderna ha arrojado luz sobre nuestros ancestros. Aquí estudios antropológicos y arqueológicos han demostrado que las prácticas de alimentación no materna existen desde la Antigüedad, evidenciadas por recipientes de cerámica hallados en Grecia, Roma y Egipto.

Pero el hallazgo más interesante llegó de la mano de una publicación en Nature en 2019, donde los investigadores analizaron pequeñas vasijas de terracota encontradas en tumbas infantiles de la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. 

Lo que vieron. Gracias al análisis de isótopos y de los residuos lipídicos adheridos a las paredes de la cerámica, los científicos confirmaron la presencia de leche de rumiantes en estos recipientes. Esta es, a día de hoy, la evidencia química directa más sólida del uso de recipientes que se asemejaban a nuestros biberones en la prehistoria. 

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Una época oscura. Avanzando en la historia, cuando la lactancia materna tradicional no era posible y no se podía recurrir a las nodrizas para que alimentaran a los niños, se empleaban métodos de alimentación artificial. Pero lógicamente no había los biberones de ahora, y por eso se optaba por alternativas rudimentarias como trapos y cuernos de animales.

No obstante, la alimentación artificial premoderna tenía un coste terrible, puesto que entre los siglos XVII y XIX, los primeros intentos de fabricar recipientes de alimentación artificial derivaron en una altísima mortalidad infantil. 

¿Por qué? La literatura histórica médica documenta una relación directa e indiscutible entre el uso de biberones insalubres y las muertes masivas de bebés a causa de enteritis y diarreas. En ese momento, la falta de higiene convirtió a estos primeros recipientes en trampas mortales llenas de problemas. 

Y esto era un gran problema, ya que en ese momento la sociedad comenzaba a ver a la población como auténticas máquinas de productividad. Esto significaba que, si los niños morían, no iba a haber suficientes trabajadores en un futuro para poder seguir haciendo crecer la economía de los países. 

Se trataba de solucionar. Para evitar esta alta mortalidad infantil, a finales del siglo XIX y principios del XX se instauraron las «gotas de leche» que eran instituciones benéficas creadas en Francia para distribuir leche esterilizada de manera gratuita a las madres que no podían amamantar a sus niños y no tenían recursos para pagar a unas nodrizas. 

A España también llegaron con la apertura del primer centro en San Sebastián en 1902, pero también se dejaron ver en Barcelona o Madrid para tratar de solución a un problema muy importante. 

Los nuevos biberones. La transición hacia el biberón moderno dependió de la tecnología de los materiales, puesto que el siglo XIX trajo consigo el paso a los biberones de vidrio, pero faltaba un elemento crucial para emular la lactancia: una tetina elástica y duradera.

Pero aquí entró en juego la tecnología industrial, y en 1844 Charles Goodyear descubrió el proceso de vulcanización del caucho, lo que permitió poco después la adopción de las tetinas de goma, suponiendo una inmensa mejora funcional frente a los cuernos y trapos del pasado.

El triunfo de la microbiología. Tener biberones de vidrio y tetinas de goma no detuvo la mortalidad infantil de inmediato, ya que el verdadero punto de inflexión no provino de la ingeniería de diseño, sino de la microbiología. En la década de 1860, los trabajos originales de Louis Pasteur sobre la teoría germinal cambiaron el paradigma de la medicina y la bacteriología pasteuriana transformó radicalmente las prácticas de higiene, impulsando reformas de salud pública y la esterilización sistemática de los biberones y de la leche.

Entonces, la combinación de tres elementos como son las tetinas, el vidrio y los avances en la higiene microbiológica sentó las bases definitivas para el biberón seguro y moderno que tenemos hoy en nuestras casas. 

Hay mitos alrededor. Alrededor del biberón hay algunas ideas que son faltas, como por ejemplo que se inventó por accidente, y la verdad es que la bibliografía nos describe un progreso de evolución gradual hacia el resultado que tenemos hoy. 

Y aunque es cierto que Charles Windship registró una patente de biberón en la base de datos estadounidense en 1841, los historiadores coinciden en que no existe consenso para atribuir a una sola persona la invención del «primer biberón moderno», puesto que hubo múltiples patentes de biberones a lo largo del siglo XIX.

Imágenes | Lucy Wolski 

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José A. Lizana

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