¿Por qué hay gente diciendo que Backrooms es una mala película? A24 apostó con todo por esta creepypasta sobre pasillos infinitos plagados de criaturas amorfas, y creo que las malas críticas vienen por el ritmo de la película; y no porque sea pesado , sino porque Kane Parsons nos acostumbró a historias rápidas y autoconclusivas con sus cortometrajes.
Backrooms juega con un terror psicológico, algo hasta cierto punto irónico teniendo en cuenta que su protagonista es una psicóloga; eso hace que sea un terror incómodo que ocupa altibajos para generar tensión, y eso se logra gracias a una extraordinaria banda sonora que no hace sino emular la ansiedad de sus personajes; y una excelente producción que dio vida al set de los laberintos, con capacidad de generar claustrofobia y hasta vértigo en algunos puntos.
El tema del quiebre de la cordura no hace sino darle profundidad al asunto, y ahí va de la mano con el found footage, sub género célebre por sus imágenes borrosas y frenéticas que destacan el terror de lo que no se ve; y esa es una de las secuencias más destacadas de la película.
La falla de Backrooms
Es curioso como el punto fuerte de la cinta es su talón de Áquiles, puesto que parece un error no haberle sacado provecho al monstruo final con el enfoque de la grabación en primera persona, porque a título personal, el diseño de la criatura no iba del todo acorde con la estética general, y mostrarlo en todo su esplendor le restó el impacto al no saber qué ente acechaba entre las paredes.
Aún con ello, a todas luces Backrooms es una buena película de terror. Tiene dos protagonistas con actuaciones inmersivas, que se complementan con la fotografía y el sonido para una experiencia total si le sabes tener paciencia; y por la naturaleza de su historia, ya se ha confirmado que la secuela está empezando su desarrollo. @mundiario
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