Con dar un paseo por cualquier farmacia, supermercado o tienda online, es fácil encontrar la melatonina como la solución definitiva a los problemas de sueño y con el gran reclamo de ser algo totalmente natural que segrega nuestro organismo. Pastillas, gotas, infusiones o incluso gominolas son algunas de las presentaciones en las que encontramos un producto que para muchos no debería estar al alcance de todos y que, bajo su opinión, debería tener una regulación como la de un medicamento más.
La voz de alarma. La comunidad científica y los organismos reguladores están empezando a dar la voz de alarma y la idea central es clara: la melatonina no es tan inocua como suele promocionarse y, según los expertos, debería tratarse con el mismo rigor que un medicamento, y no como un simple suplemento vitamínico.

Suplementos de magnesio o de melatonina, ¿hay una opción mejor para mejorar nuestro sueño?
Las etiquetas. Uno de los mayores problemas de la melatonina, especialmente en países como Estados Unidos donde se regula como un suplemento dietético, es la falta de control estricto sobre su producción. Aquí un estudio publicado en 2017 puso sobre la mesa un dato preocupante al ver que hay una gran variabilidad entre lo que dicen las etiquetas y lo que realmente contiene el frasco.
Y es que al analizar múltiples marcas, los investigadores encontraron productos que contenían desde un 83% menos de melatonina de lo declarado, hasta un alarmante 478% más. Y por si fuera poco, el estudio detectó la presencia de serotonina en varios de estos suplementos, que es un neurotransmisor que está regulado.
No es algo mágico. El marketing ha posicionado a la melatonina como una solución universal para dormir y que se puede consumir sin casi ningún tipo de control ni límite. Pero aquí las diferentes revisiones concluyen que sus beneficios son modestos, sin que tenga un efecto hipnótico potente, sino que su utilidad real radica en ajustar trastornos concretos del ritmo circadiano como el jet lag, por lo que el uso debería ser selectivo y no rutinario.
Además, no está exenta de riesgos. Uno de los más llamativos es la incompatibilidad que puede tener tomar melatonina con medicamentos anticoagulantes, que requiere de una supervisión médica. Esto es algo que a priori no es conocido por los pacientes al no acudir al médico a por una receta y tener disponible la melatonina en un estante del supermercado.
El peligro silencioso. El auge de la melatonina en formato de gominola ha traído consigo un daño colateral gravísimo, puesto que los niños lo pueden ver como una chuchería, lo que ha conllevado en Estados Unidos a que aumenten las visitas a urgencias por el consumo excesivo de melatonina.
En España, el enfoque que se tiene es más estricto, puesto que las agencias reguladoras del medicamento evalúan la seguridad de esta sustancia en clave de medicamento, aunque se puede comprar casi sin ningún tipo de control al ir a cualquier supermercado. La parte positiva aquí es que las concentraciones más altas de melatonina solo las puede recetar un médico en consulta para que la farmacia haga una preparación magistral, considerándola como un medicamento más, que es lo que se pide a nivel internacional.
Imágenes | James Yarema Slaapwijsheid.nl
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La noticia
Nos han vendido la melatonina como el suplemento inofensivo definitivo para dormir. La ciencia no opina lo mismo
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Xataka
por
José A. Lizana
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