Hay imágenes que forman parte de la cultura popular incluso para quienes nunca han visto las películas de las que proceden. La puerta de Titanic. La carrera de Rocky por las escaleras de Filadelfia. El «Yo soy tu padre» de El Imperio Contraataca. Son momentos que trascendieron el cine para convertirse en referencias universales.
Durante décadas, Hollywood fue una auténtica fábrica de escenas inolvidables. Bastaban unos segundos para reconocer una película. La pastilla roja y la azul de Matrix, el «¡Wilson!» de Náufrago o la maleta brillante de Pulp Fiction siguen presentes en la memoria de millones de espectadores años después de sus estrenos.
Lo curioso es que hoy consumimos mucho más cine y muchas más series que nunca. Las plataformas estrenan contenido constantemente y el acceso a las películas es prácticamente inmediato. Sin embargo, cuesta encontrar escenas recientes que hayan alcanzado el mismo nivel de permanencia en el imaginario colectivo.
No significa que el cine actual no genere grandes momentos. El chasquido de Thanos en Avengers: Infinity War, algunas secuencias aéreas de Top Gun: Maverick o determinadas escenas de la saga John Wick han logrado una enorme repercusión. Pero son excepciones dentro de un océano de estrenos.
Una de las razones puede estar en la cantidad de contenido que consumimos. Antes una película permanecía meses en los cines, después llegaba al videoclub y más tarde era emitida repetidamente en televisión. El espectador convivía con ella durante años.
Hoy el ciclo es mucho más rápido. Una película puede convertirse en tendencia durante unos días y desaparecer de la conversación pública apenas una semana después. Cuando llega el siguiente estreno, la atención colectiva se desplaza inmediatamente hacia otra parte.
También ha cambiado nuestra forma de ver cine. Las escenas más recordadas de la historia eran compartidas por millones de personas al mismo tiempo. Actualmente cada espectador consume contenidos distintos, en plataformas distintas y en momentos distintos, lo que dificulta la creación de referencias verdaderamente universales.
Las redes sociales tampoco ayudan demasiado. Paradójicamente, vivimos rodeados de clips, fragmentos y momentos virales, pero la velocidad con la que aparecen nuevos contenidos provoca que muchos sean olvidados casi tan rápido como se hicieron populares.
Make way for the Mad Titan.
Complete your Marvel Studios’ Avengers collection On Digital now: https://t.co/CNRQW0dL69 pic.twitter.com/ciW7I15Phr
— Avengers (@Avengers) August 22, 2020
Quizá el problema no sea que las películas actuales tengan menos calidad o menos talento detrás. Tal vez la diferencia es que antes unas pocas historias tenían tiempo para asentarse en nuestra memoria, mientras que hoy compiten contra miles de títulos nuevos cada año.
Porque las grandes escenas memorables no solo necesitan ser buenas. También necesitan tiempo para quedarse con nosotros. Y en una época en la que todo parece durar apenas unos días, quizá eso sea más difícil que nunca. @mundiario
Fm Golfo Azul Villa Pehuenia


