Las catadoras rescata una de las historias más inquietantes de la historia con un grupo de mujeres obligadas a servir a Hitler

La Segunda Guerra Mundial ha sido abordada desde innumerables perspectivas en el cine, pero pocas veces se ha explorado un episodio tan específico y perturbador como el que plantea Las catadoras. La película sitúa su historia en noviembre de 1943, en Gross-Partsch, una localidad de la entonces Prusia Oriental, actualmente territorio de Polonia, muy cerca de la conocida Guarida del Lobo, el cuartel general militar de Adolf Hitler en el frente oriental.

Allí llega Rosa Sauer, interpretada por Elisa Schlott, una joven berlinesa que huye de los bombardeos sobre la capital alemana y se instala temporalmente en casa de sus suegros mientras su marido combate en Ucrania. Lo que inicialmente parece un refugio lejos de la guerra se transforma rápidamente en otra forma de terror cuando las SS llaman a su puerta para reclutarla a la fuerza.

A partir de ese momento, Rosa pasa a formar parte de un grupo de mujeres obligadas a probar diariamente la comida destinada a Hitler. Su misión consiste en ingerir los platos antes que él para comprobar que no estén envenenados. Aunque nunca ven al dictador, su presencia domina cada instante de sus vidas. Cada comida puede convertirse en la última.

La historia se desarrolla en un entorno marcado por el miedo constante. Mientras el resto de Europa sufre hambre, destrucción y muerte, las protagonistas se sientan ante mesas repletas de alimentos elaborados que representan un lujo inalcanzable para la mayoría de la población. Sin embargo, esos banquetes esconden una amenaza permanente. Comer deja de ser un acto cotidiano para convertirse en una prueba de supervivencia.

Una historia basada en hechos reales

La película adapta la novela Le assaggiatrici, escrita por Rosella Postorino y traducida a más de treinta idiomas. El libro se inspiró en el testimonio de Margot Wölk, quien rompió décadas de silencio en 2012, cuando tenía 95 años. Wölk reveló entonces que había formado parte de un grupo de mujeres seleccionadas por las SS para probar la comida de Hitler entre 1942 y 1944.

Según relató, eran trasladadas diariamente a la Guarida del Lobo y obligadas a comer bajo vigilancia militar. Después debían esperar durante una hora para comprobar si sufrían síntomas de envenenamiento. Aquella rutina se prolongó durante más de dos años.

Silvio Soldini regresa al cine histórico desde una mirada íntima

Conocido por títulos como Pan y tulipanes, Silvio Soldini se adentra en el cine histórico con una producción hablada íntegramente en alemán y rodada junto a un reparto internacional. El director reconoció que normalmente evitaba las películas de época, pero encontró en esta historia un enfoque diferente al habitual dentro de los relatos ambientados en la Segunda Guerra Mundial.

Las catadoras, basada en la novela At the Wolf’s Table de Rosella Postorino, llegará a los cines el próximo 16 de mayo. @mundiario

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