Rosalía inauguró el lunes (30 de marzo) su residencia de cuatro noches en el Movistar Arena de Madrid — la primera parada de su Lux Tour en España — apenas días después de verse obligada a interrumpir su concierto en Milán por lo que describió como una “intoxicación alimentaria“. La superestrella catalana apareció recuperada y entregada al público en un show de gran formato, sostenido en una tensión emocional constante.
“¿Cómo estamos esta noche? Yo muy feliz de estar aquí”, dijo al inicio del concierto. “La semana pasada estaba un poco delicaílla de salud, pero estoy mucho mejor”, añadió, arrancando los primeros aplausos de un público que desde el primer acorde respondió con una atención poco habitual en un recinto de esta escala: silencios respetados, reacciones contenidas y estallidos puntuales en los momentos más exigentes del repertorio.
El espectáculo mantiene la estructura presentada en su estreno en Lyon el pasado 16 de marzo, con un repertorio de más de 20 canciones dividido en cuatro actos. En el centro del recinto, una orquesta de una veintena de músicos marca el pulso del concierto, mientras Rosalía se mueve entre momentos más teatrales y otros más electrónicos.
La conexión con Madrid se sintió a lo largo de la velada. “Madrid, esta noche es especial… es la primera noche en la capital con todos mis chulapos y chulapas”, dijo Rosalía. “Llevo más de una década viniendo aquí… es una ciudad que quiero mucho y de la que tengo muchos recuerdos”.
Recordó también una de sus primeras actuaciones en Casa Patas, un histórico tablao flamenco capitalino: “Me acuerdo sentir ahí el duende como en ningún otro lugar. ¿Quién me lo iba a decir a mí que una década más tarde estaría aquí llenando este arena? Es muy fuerte… las vueltas que da la vida”, añadió, emocionada.
Uno de los momentos más celebrados llegó con “Mio Cristo”, una de las piezas más exigentes del repertorio. “¿Quién de aquí se la sabe, aunque sea en italiano?”, preguntó. La respuesta fue inmediata: el público la cantó con ella.
El concierto también tuvo momentos más ligeros, como su versión de “Can’t Take My Eyes Off You”, donde Rosalía se enmarcó como una Mona Lisa contemporánea antes de bajar al público y unirse a sus fans entre sonrisas. En ese mismo bloque, subió a varios espectadores al escenario y les cantó frente a frente.
La interacción fue constante y, por momentos, íntima pese a la escala del recinto. Antes de interpretar “Sauvignon Blanc”, sentada sobre un piano, Rosalía se dirigió a una fan entre el público en un intercambio breve que rompió la distancia del escenario. El concierto mantuvo ese equilibrio entre lo monumental y lo cercano. El humor apareció con la participación de la creadora de contenido Soy Una Pringada (Esty) en un confesionario escénico, donde relató sus “pecados” antes de dar paso a “La Perla”, una de las más coreadas de la noche.
Más adelante, Rosalía encendió el recinto con “Despechá”. “A Madrid le gusta el mambo. ¡Que viva el mambo dominicano y que viva el flamenco también!”, dijo en uno de los momentos de mayor euforia.
El cierre llegó con “Magnolias”, en una escena que evocaba su propio funeral y que llevó el espectáculo a su punto más minimalista. Sin artificios, la artista desapareció en un único haz de luz tras la última nota.
Después de este primer concierto, el Lux Tour continuará con tres fechas más en Madrid (1, 3 y 4 de abril), antes de pasar por Lisboa (8 y 9 de abril) y cerrar su tramo español en Barcelona (13, 15, 17 y 18 de abril). La gira seguirá en el verano en Estados Unidos, iniciando el 4 de junio en Miami y con paradas en ciudades como Boston, Nueva York, Chicago y Las Vegas.
Fm Golfo Azul Villa Pehuenia


