Una hija en Tokio explora la relación entre un padre y una hija separados por el tiempo

La historia sigue a Jay, un hombre francés que lleva tiempo viviendo en Tokio. Tras abandonar su vida anterior en Francia, su día a día transcurre trabajando como taxista en el turno nocturno, una rutina que refleja el aislamiento en el que vive desde hace años.

Antes de mudarse a Japón, Jay tenía una vida muy distinta. En su país de origen trabajaba como cocinero y mantenía una relación cercana con su hija Lily. Sin embargo, las circunstancias personales y la distancia terminaron separándolos, hasta el punto de que ambos dejaron de verse cuando la niña apenas tenía tres años. Con el paso del tiempo, la relación quedó suspendida en el recuerdo, mientras Jay intentaba reconstruir su vida en otro país.

La trama se pone en marcha durante una noche de trabajo. Jay recoge en su taxi a una adolescente que presenta signos de haber sufrido un accidente o una situación violenta. Ese encuentro fortuito provoca en él una sospecha que cambia por completo su perspectiva. A lo largo del trayecto comienza a pensar que la joven podría ser Lily, la hija a la que no ve desde hace años. La adolescente, sin embargo, no parece reconocerlo.

Ante la posibilidad de estar frente a su hija, Jay decide no revelar su identidad en ese momento. En lugar de ello, busca una forma de permanecer cerca de la joven sin alterar su vida cotidiana. La estrategia que adopta consiste en ofrecerse como su conductor habitual para llevarla al colegio. De este modo, comienza a acompañarla en su día a día mientras intenta reconstruir una relación que quedó interrumpida en el pasado.

Una relación construida a partir de pequeños gestos

A medida que avanza la historia, la relación entre ambos personajes se desarrolla a través de encuentros cotidianos. Los trayectos en taxi se convierten en el espacio donde padre e hija comparten conversaciones, silencios y momentos de complicidad. Aunque Lily desconoce la identidad real del conductor que la acompaña, los pequeños gestos y las situaciones compartidas van creando un vínculo entre ambos.

La historia muestra cómo Jay intenta recuperar una parte de su vida que había quedado atrás. Sin embargo, la situación también implica riesgos, ya que su decisión de acercarse a la adolescente sin revelar la verdad lo coloca en una posición delicada.

El reparto está encabezado por el actor francés Romain Duris, conocido por su participación en películas como Populaire o De latir, mi corazón se ha parado. En la película interpreta a Jay, el protagonista de la historia. Junto a él participa la actriz japonesa Mei Cirne-Masuki, que debuta en el cine con este proyecto interpretando a Lily.

Antes de su llegada a las salas, la película fue presentada en distintos festivales internacionales. Entre ellos se encuentran el Festival de Sevilla y el Festival Internacional de Cine de Toronto, donde formó parte de la programación y recibió la atención del público y de la crítica. Una hija en Tokio llegará a las salas de cine el 20 de marzo. @mundiario

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