La mítica sala parisina Le Saint-Germain-des-Prés ha reabierto sus puertas tras una década de inactividad, respaldada por una alianza de figuras de la cultura y la lujosa casa de moda Chanel como socio principal. El emblemático espacio de la orilla izquierda, testigo en el pasado de estrenos históricos de directores como François Truffaut o Éric Rohmer, celebró su regreso con una gala especial. La velada estuvo marcada por la proyección de Patria, el largometraje más reciente del aclamado director polaco Paweł Pawlikowski, tras su paso por el Festival de Cannes.
Resistencia cultural frente a las presiones del mercado
El evento de inauguración no solo sirvió para conmemorar el pasado cinéfilo de la capital francesa, sino que funcionó como un acto de resistencia política. Ante el complejo panorama preelectoral en Francia, el presidente del CNC, Gaëtan Bruel, aprovechó la intervención para defender con firmeza el sistema de financiación pública del cine galo. Bruel rechazó las críticas de los sectores de extrema derecha, que tachan el modelo de proteccionista, aportando datos que demuestran un incremento del 20% en la asistencia a salas durante este año.
Un hogar permanente para el cine de autor mundial
Lejos de operar como un complejo comercial tradicional, el renovado Saint-Germain-des-Prés se proyecta como un centro cultural polivalente y accesible. Bajo la dirección de Mathilde Lamour, el recinto combinará ficciones contemporáneas, retrospectivas y debates en su cartelera habitual. La reapertura continuará su andadura cinematográfica con una programación selecta que incluye proyecciones exclusivas de títulos recientes de Cannes, como Roma Elastica de Bertrand Mandico y Minotauro de Andrey Zvyagintsev, consolidando un refugio esencial para los amantes del cine en París.
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